Va y escribe Zacarías, como Comentario, por mi eutrapelia de ayer, unos ripios que, a mi juicio, son peores que los “versos” –a cualquier cosa llaman chocolate las patronas– que dizque que se recitaron, en su día, nada menos que en sede parlamentaria. Recuérdenlos “pinchando”: “Político y trovador…¡qué horror!”
¿Los del “Zaca”? Peores. Lean:
¡Por qué no te callas, coño! / Vete y déjanos en paz, / viejo bruto y lenguaraz. / Vete ya de veraneo. / ¿Habrá esa suerte? No creo.
Dice mi señoría (y dice muy bien):
Vamos a ver, Zacarías, / con unos ripios tan malos, / ¿cómo tiene la osadía / de montar ese escandalo? –llana, claro-.
¿A mis ochenta soy viejo / y con mi saber soy bruto? / Tú debes ser un pendejo / o una fulana o un puto.
Pues sí, voy a escribir menos, / no por darle ese placer, / a tus deseos obscenos, / denigrante bereber.
Lo que sí haré de buen grado / es que siempre te odiaré./ Desde ahora, gran malvado, / jamás ni caso te haré.
A ver si te chinchas, «tío jodido«.
¿O no?
4-08-2008.
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