(O “El plato único y el día sin postre”)
El pie del chiste que ofrece el ABC de hoy, en su página 10, es decir, el de Mantinmorales, es todo un editorial. Al fondo del dibujo se ve a dos señores, anegados de papeles sobre la mesa y por el aire, que mi señoría identifica con los señores Rodríguez y Solbes, y un tercer personaje (éste se me antoja que es don Pepiño Blanco), que, micrófono en mano, aunque aún desconectado, le pregunta a la pareja inmersa en papeles: “¿Sabéis ya las medidas económicas que debemos aplicar para remediar esta crisis o sigo desviando la atención con ataques al Partido Popular?”
Para la pregunta anterior, mi señoría se malicia que los dos primeros personajes no tienen respuesta aún y, por ende, el relator tendrá que seguir desviando la atención con ataques al Partido Popular. Hay que decir que al ministro de Industria, señor Sebastián, recomendó aquello de no usar corbata durante el verano para no tener que poner tan fuerte el aire acondicionado, levantar el pie en el acelerador de los coches y regalarle a cada familia un par, o sea, dos lámparas de bajo consumo. Con estas tres medidas indudablemente se puede lograr un fuerte ahorro energético. ¡Qué duda cabe! Pero mi señoría sabe de otras técnicas que fueron muy útiles en la época franquista y que se podían implantar o, si prefieren, reimplantar en España. Trataríase de establecimiento de lo que en aquellos tiempos de la disctablanda se llamaban el día del plato único y el de sin postre. La cosa consistía en que, un día a la semana, cada ciudadano comía un solo plato de comida, con lo que el consumo de viandas de los hogares disminuía de forma sensible, y otro día, también semanalmente, no tomaba postres. Y estos ahorros, evaluados debidamente por el Gobierno en euros, se recaudaban y se les llevaban a las «miembras» y miembros de aquél, y ellos se pegarían las grandes… palizas de trabajo (¡tararí, que te vi!), que es lo que hace siempre el Ejecutivo en pro de los administrados y por lo que le hemos de estar siempre tan agradecidos. Así, con estas dos importantes medidas ya existirían razones suficientemente sólidas para que no tuviera nadie que seguir ´pepiñoblanqueando´, micrófono en ristre, para anestesiar al personal. ¿O no?
7-10-2008.
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