A mi señoría le fastidia que dispongamos de unos políticos de tanta categoría y tan sinceros como los que tenemos. Y ¿saben por qué? Pues miren vuesarcedes: si tuvieran menos categoría y menos sinceridad, igual a estas horas el que suscribe y “sus” escribe estas tonterías…, bueno, chirigotas o cuchufletas si utilizamos los eufemismos habituales; igual a estas horas, repito, mi señoría podía ser un preboste o asesor, es decir, un pez gordo que estuviera beneficiándose de buenos sueldos, mamandurrias, sinecuras, etc., a nivel nacional o, ¡quién sabe!, incluso internacional. Pero claro, eso ocurriría si todos los ciudadanos, menos el titi, fuesen invidentes, y éste, o sea, el titi, es decir, yo mismo fuera tuerto. Porque en el país de los ciegos, el tuerto es….no diré el rey, para que no se me tilde de antimonárquico, pero el tuerto es… por lo menos, concejal de urbanismo o asesor. Pero claro, todos los miembros y «miembras» del Gobierno, así como todos los «idemes» y las «idemas» de la Oposición tienen esos “curricula” de supercalifristicoespialidosos, pues a uno ni forgoten do peluco, es decir, ni puto caso.
Bueno, como me señoría no quiere subirse a la lámpara (de bajo costo, por supuesto) como cuando escribió “El micrófono correveidile” con motivo de la indiscreción de ZP con Gabilondo, ahora se remite a aquella chirigota, y sean vuesarcedes quienes, mutatis mutandis, o sea , cambiando lo que haya que cambiar, digan lo que estimen que se merece, en este caso, el jefe de la Oposición, señor Rajoy. Con que “¡qué coñazo lo del Desfile, ¡eh?!» Joder, ¡qué tropa! ¿O no?
12-10-2008.
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