Mi señoría recuerda que Eisenhower, el que fuera Presidente de los EE. UU. dividía a los enemigos en tres grupos:
1. Los enemigos, así, sin más.
2. Los enemigos mortales.
3. Los compañeros de partido.
Ahora, el Presidente del Congreso de los Diputados, don José Bono, ha dicho algo peor de este tercer subconjunto, es decir, de sus compañeros de partido, al llamarlos hh. de p., con motivo de su oposición a que se pudiese colocar una placa, en una sala del Congreso, que recordase que la Madre Maravillas había nacido en el número 28 de la madrileña Carrera de San Jerónimo. Y ¿quién era la Madre Maravillas? Pues una monja que se dedicó a fundar conventos y a socorrer a los más necesitados y que fue canonizada por Juan Pablo II. Es decir, que pasó por el mundo haciendo el bien y que cuando sus compañeras le replicaban que no se puede ayudar a todo el mundo, ella les insistía: “A todo el mundo no, pero sí a quien pase a nuestro lado”.
Y ayer, cuando el señor Bono acabó viéndose en una minoría palmaria, al encontrarse en los pasillos del Congreso con varios diputados, comentando lo que había sucedido en la reunión del grupo Parlamentario Socialista, dijo: “Aquí hay mucha santa y algún malo. Y los del partido propio son unos hijos de puta”. ¿No coincidirían éstos con los enemigos del grupo 3 (los compañeros de partido) a que se refería el Presidente Eisenhower?
Ni que decir tiene que el flamante y feliz
«pelobieninjertado», señor Bono, ha recibido ácidas críticas del PSOE. Valga como muestra la de Leira Pajín, tercera de a bordo del partido, que ha asegurado no conocer a “ningún hijo de puta” dentro de él. Y será verdad. ¿O no?
20-11-2008.
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