(o “¿Cuánto cuesta una encuesta?”).
Mi señoría recuerda aún -¡cuánto tiempo ya!-, de su época de estudiante, aquella definición de Estadística que venía a decir que en esta disciplina se estudiaban cuantitativamente los hechos que habían ocurrido en el pasado y los que estaban sucediendo en el presente para, en función de ello, predecir, también cuantitativamente, los que iban a acontecer en el futuro, aunque luego… no acontecieran. La verdad es que el epílogo era un poco decepcionante, pero ahí vamos.
Viene esto a cuento a propósito de las encuestas acerca de quién estuvo mejor en el reciente Debate sobre el estado de la nación, si González, el todavía Presidente del Gobierno de España, o Rajoy, líder de la oposición él, no se sabe por cuánto tiempo. Según ha leído mi señoría, el 37, 6 % ha dado por ganador al primero, mientras que sólo para el 14,4 % el vencedor ha sido el segundo. El tamaño de la muestra dizque ha sido de 1.520 entrevistados. Así es que, si el resultado de esta encuesta es auténtico, resulta que, con la que está cayendo, el jefe del Eje… (es que a mi señoría, ya saben, le da la risa floja, al principio, cuando trata de pronunciar de un tirón esta palabra, pero luego se le pasa); el jefe del Ejecutivo (¡ya!)supera a su antagonista en 23,2 puntos porcentuales. No está mal si bien se mira, pero ¿a quiénes se ha entrevistado? ¿La encuesta se ha hecho en Ferraz o en Génova? Una muestra de ese tamaño, ¿qué grado de fiabilidad tiene? Etc., etc., etc.
¡Anda que si ese resultado es cierto y la metodología seguida en la realización de la encuesta ha sido medianamente ortodoxa, estamos arreglados aquellos a quienes nos satisfizo más la actuación de Rajoy que la de Rodríguez…!
Mi señoría sapientísima está horrorizado. No sé si esta nación está repleta de personas inteligentes que lo disimulan o de imbéciles que no se recatan de serlo. Lo cierto es que la convivencia con indigentes mentales es como muy fuerte. ¿O no?
17-05-2009.
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