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De cómo cumplir una promesa del Debate del estado de la nación (DEN).

Rufino Soriano Tena 20 May 2009 - 13:16 CET
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(o “El que da gato por liebre siempre aumenta su pesebre”).

Imagínense vuesarcedes que uno, es decir, mi señoría sapientísima, fuera o fuese (ya ha habido un gamberro que ha dicho: Mejor, ¡fuera!. Imbécil, antisistema…); fuera o fuese, decía, Presidente del Gobierno de una nación, discutible y discutida, y le ofreciera u ofreciese, gratis (aunque cueste un huevo) et amore (aunque odiase a la oposición), un Debate sobre el estado de la nación al pueblo soberano (que te lo has creído, hermano), y les prometiera o prometiese que les iba a regalar un ordenador a cada familia, para que jugaran o jugasen ellos, sus hijos y la madre que los parió (a sus hijos, claro), o sea, para que todo el mundo mundial residente en la nación en que “mí” fuese Presidente del Gobierno pudieran o pudiesen estar de jolgorio todo el día y parte de la noche. ¡Vale! ¿Y cómo iba mi Gobierno a financiar esos” ordenatas” portátiles? Pues muy sencillamente: un 25 % de su valor lo pagaría mi Gobierno; otro 25 %, la Comunidad Autónoma en que estuviera o estuviese censado el pater-familias de la unidad familiar de que se tratara o tratase; y el 50 % restante, el imbécil que haya fabricado el portátil, que no sabe uno para qué coño ha fabricado tanto cacharro, y que como no se conforme con el 50 % de lo que quería que fuese el p. v. p., se va a tener que comer, con patatas, el stok de cacharros de esos que tiene, aunque sea por lo de la crisis. Porque aunque ya va a empezar a haber “brotes verdes” en nuestra economía, para el año, digamos, 2.018, pero por si acaso… (Una aclaración: el 25 % que pagaría mi Gobierno sería financiado con un impuesto previo, por una cantidad equivalente, que se le cobraría a los ciudadanos por el concepto de “Impuesto volátil para pagar el portátil”).

¿Qué ocurre? Que, para llevar a la práctica esta medida, la tiene que aprobar el Parlamento. Y como no son muy partidarios y van a votar que no, mi señoría, que es listérrimo, ha flexibilizado la propuesta de referencia en estos términos, más o menos: ”Se les dará un portátil a quien se pueda; las Comunidades Autónomas que pongan lo que puedan; los fabricantes que hagan la rebaja que puedan y la diferencia determinará la cuantía del “Impuesto volátil para pagar el portátil y que al Gobierno de mi señoría le salga gratis”. Y así ya votan que sí los diputados de mi partido, los de los grupos de las minorías y alguna que otra jauría. Y ¡ya!

Está visto que en cuanto se flexibiliza, se logra la engañadiza. Aunque siempre hay que compensar con un «algo», claro. ¿O no?
20-05-2009.

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

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