“Por favor, no viajen más. Especialmente al tercer mundo, Mientras dure la crisis, debería estar prohibido a nuestros gobernantes asomarse al exterior” –así escribe hoy el coñón de don Antonio Burgos en “El recuadro” de ABC.
Y luego, con el salero, con el bueno y sano humor que sólo él sabe darle a su exquisita prosa, dice otro montón de cosas como –refiriéndose al todavía Presidente del Gobierno de España, señor Rodríguez–“hombre, si le pedía el cuerpo exotismo, podía haber ido a la India, al entierro de Vicente Ferrer, como Pepe Bono y Sorayita, que a esa viuda digo yo que habrá que darle el pésame. Pero no, coge y se va a Nigeria. Con lo lejos que está Nigeria. A la monserga habitual de la cooperación internacional. (…) ¿Usted sabe cuánto nos ha costado que ZP vaya a Nigeria de King África de la cooperación internacional? Pues 240 millones de euros para la puesta en marcha de proyectos agrícolas que garanticen la solidaridad alimentaria y el desarrollo rural”. Además de esa partida ha dado 15 millones más para programas de infraestructuras. Y otros 7 millones para apoyar el centro regional de energías renovables, ya saben, el cuento de la sostenibilidad. En total, 262 milloncitos de euros de nada”.
Bueno, mi señoría no va a seguir cortando y pegando, sino que va a limitarse a pesetificar los euros citados, porque como sabiamente dijo el exministro Solbes, los españoles no tenemos “interiorizado” aún euro. Por eso uno, es decir, mi menda, se erigió en su día en el Pesetificador Mayor del Reino. Para conocer esta historia, si no tuvieron la suerte de leer en su día la chirigota “Si no, oiga, Pesetificador Mayor del Reino”, «pinchen» ahora, lean y empápense porque no se puede ir por la vida sin conocer a fondo determinados escritos de mi señoría y presumir de tío culto.
Y para terminar, sepan vuesarcedes que 240 millones de euros equivalen a más de 39 mil 932 millones de pesetas; 15 millones de euros, a 2 mil 495 millones; y 7 millones de euros, a algo más de 1 mil 164 millones de pelas. Esto es sol-y-dar-y-dar. Dar dinero nuestro, o sea, de los contribuyentes. Claro, es que allí habría “demanda social”. Y en lo dicho no está incluido el viaje en Falcon, la indemnización por los mosquitos muertos en el accidente, la reposición de los neumáticos del tal Falcon y el idem de regreso. Si en casa se está mejor que en ningún sitio y sale más barato. ¿O no?
24-06-2009.
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