(o “Ya se ha dicho que no es tan caro”).
Tras la incipiente incursión en el campo económico que se permitió hacer ayer mi señoría, en memorable chirigota, a ver si vuesarcedes aprenden siquiera sean los más elementales rudimentos de la disciplina en cuestión y que debía haber leído todo el mundo (si alguien no lo ha hecho, “pinche” en “Erradicar el paro es fácil y no es caro”; tras dicha incursión esperaba este autor que ´las españolas´ y los españoles hubieran o hubiesen venido en tropel, como dejé dicho, a ofrecerme la cartera ministerial de Trabajo; sin embargo, “ni forgoten do peluco”, es decir, «ni hablar del peluquín». ¿Qué puede haber acontecido?, se preguntarán los lectores. Y mí responderales: “Nescio”, que en latín es un “no lo sé” como una pagoda de Oriente.
Tampoco se ha dicho en la prensa que al futuro Toparca de Quesolandia, capital Puerto Hurraco, o lo que es igual, a mi mismo, haya de considerárseme como el Keynes español o portohurraqueño, que tanto monta, monta tanto. Es decir, que «Vanity του ματαιοδοξίες, όλα είναι ματαιοδοξία», o sea, para los de vuesarcedes que no sepáis aún griego (¡a ver cuándo lo aprendéis!), eso quiere decir, «vanidad de vanidades y todo vanidad». ¿A que está claro? ¿Y cuál es la causa de este apagón informativo con respecto a este genio? Pues ni más ni menos que la envidia cochina que le tienen a uno toda esta piara de cantamañanas (singermornings) que, no habiendo estudiado a fondo obras tales como la “Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero”, del amigo John Maynard (¿quién va a ser, ¡coño!? Pues Keynes), se lanzan a la piscina sin agua y obviamente han de escoñarse. ¿Saben ellos, pobres ignaros, que “según su teoría –la de John-, el ingreso total de la sociedad está definido por la suma del consumo y la inversión; y en una situación de desempleo y capacidad productiva no utilizada, «solamente» pueden aumentarse el empleo y el ingreso total, incrementando primero los gastos, sea en consumo o en inversión”? ¿Lo saben? Que no tienen ni idea, hombre. Ellos, con hablar de la economía sostenible… Pero ¿qué es la economía sostenible, tíos? ¿Es que creen vuesarcedes, que porque se hable de economía sostenible va a disminuir la corrupción otrora generalizable y ahora generalizada?
Bueno, si lo que quiere el país es no darle a mi señoría el ministerio de Trabajo, ni el de Economía, ni ninguno, lo digan, ¡caramba! Se creen que con estar hablando de que si los brotes verdes, de que si la luz al final del túnel, de que si el Cambio climático, de que si la Alianza de civilizaciones, de que si la Cúpula de Ginebra, de que si el caso Gürtel, de que si el “aviso” del Bar Faisán, de que si etc., de que si etc., de que si etc…. Bueno, ¡vale! Y del paro, ¿qué? Mi señoría ya ha dado la solución. ¿Quieren que lleguemos a un acuerdo? ¿O no?
N.b.: El autor agradece a «El Traductor de Google» los servicios prestados.
5-11-2009.
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