(o “¡Qué descaro! Antes que nada, páguese el paro”).
Mi señoría supone que los leedores de mi chirigota de ayer percibirían el plan coñón en que estaba escrita, conociendo como creo que ya deben conocer la pretendida y no sé si conseguida carga de ironía con que se aspira a pergeñar estas aparentemente inocuas parletas. Acostúmbrense a pensar que de ordinario están escritas con la aviesa intención de, diciendo que las cosas están bien o muy bien, de hecho están mal o peor, y que es aplicable en toda su literalidad no ya el dicho, adagio o refrán de “piensa mal y acertarás” sino, por lo menos, el de “piensa mal y te quedarás corto”. Y así, cuando este autor cuente, como en la cuchufleta de ayer, que hay que aumentar las ayudas o subvenciones a las asociaciones, fundaciones, federaciones, etc., está queriendo decir no sólo que se congelen sino que se aminoren, disminuyan o mengüen, porque mientras en esta nación, todo lo discutida y discutible que quiera el todavía Presidente del Gobierno de España, señor Rodríguez, haya el montón de poco menos que cinco kilos de parados o, por una mayor corrección en el lenguaje político, de personas y «personos» que “disfrutan” de un cese involuntario, temporal (o vitalicio) de sus actividades laborales, porque eso de los 4 millones trescientos mil y pico, no se lo cree ni el austero don Florentino Pérez, Presidente electo él del Real Madrid, ni el divertido señor Joan Laporta, otrosí Presidente electo del Barsa, ambos inclusive y si a mano viene. En otras palabras: que aunque ayer le pareciera o pareciese a alguno de vuesarcedes -porque los hay duros de mollera, ¿eh?– que mi señoría pretendía que le dieran o diesen más pasta a las asociaciones, fundaciones, federaciones, etc. estaba en un error galáctico, porque como dijera o dijese otrora el amigo Benavente, don Jacinto, Premio Nobel él como don Barak Obama, sólo que aquél de Literatura y éste de la “Peace” (léase “pis”), cuya presidencia progresista en el planeta va a coincidir, a ambos lados del Atlántico, con la de nuestro dilecto señor Rodríguez; como dijera o dijese, repito, don Jacinto, “a veces un gran amor no sabe manifestarse sino con apariencias de odio”, así es que lo que pretendía este famoso autor donde los haya –si los hay– era que no sólo los parados y las paradas sino incluso los paradores solicitaseis al Ejecutivo que aumentara o aumentase las dotaciones económicas , por lo del “solo-dar-y-dar”, pero… ¿qué era, de hecho, lo que mi señoría pretendía? Joder, pues que, primero, se le diera o diese pasta a quienes, estando en cese involuntario temporal o vitalicio de sus actividades laborales no perciben un puto euro; después, a los que les dan una miseria, insuficiente para supervivir; y, por fin, a esas asociaciones, fundaciones y federaciones, etc., etc., o sea, que se procediera o procediese como reza (con perdón) el viejo aforismo romano de “primum vivere, deinde philosophari! Es decir, que, sin ironía, la chirigota anterior debía haber terminado a la “vicecontra” de como terminó. Por tanto, tal que así: “entre el buen funcionamiento de esas beneméritas (que alguna habrá que no) entidades y el dinero, lo segundo es lo primero y lo primero lo segundo”, que es mucho más fecundo. ¿O no?
5-12-2009.
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