(o “¿Así se digitaliza la escuela, Manuela?”).
En efecto, en este país ya va habiendo mucho rojo, mucho facha, mucho camaleón y mucha mujer que fuma y bebe y que trata a los hombres de tu. Mi señoría no cree que esto sea ni bueno ni malo en “sí”, aunque podría serlo en “no”. Hay autores que también sugieren que esas actitudes no tienen por qué ser buenas o malas ni en “sí” ni en “no”, sino en “tampoco”, pero indudablemente esta es una postura inocua que no ayuda ni al cambio climático, ni a la propia alianza de civilizaciones. “¡Tócate las narices!” por no tocarte otra zona de tu anatomía, que diría un exégeta o exegeta como persona coherente que interpreta un texto de difícil inteligencia.
Afortunadamente, ser rojo o ser verde es la eutrapelia que denota un donaire o jocosidad urbana e inofensiva, que no coarta el presunto amarillismo de ciertos sindicatos cuya verticalidad hay que ponerla en entredicho, dado que podrían incluso autofinanciarse sin damnificar a los contribuyentes, que es lo vituperable, en tanto en cuanto los partidos políticos se atengan a un tira y afloja, siempre a la pata coja, ya que repartir “nada de nada entre nadie” no conduce a un análisis colorimétrico que nunca implicaría algún atisbo incipiente para establecer un diagnóstico precoz de eventual daltonismo. Y si bien el verde podría ser la color a atribuir a determinados brotes, el paciente corre el riego de confundir churras con merinas, porque algo oliera u oliese a podrido, ya que nunca jamás la ciencia médica detectaría la existencia de una auténtica anamnesis vituperable que vincule el CO2 de la atmósfera con la catarsis del dióxido de azufre o SO2, ambos inclusive, que tampoco hay que perdérselos de vista, porque «a équido donado no hay que periscopearle el incisivo».
Dicho lo cual, el que ande uno caliente no es para que se ría la gente, sino para que el mundo mundial constate si el código informático puede revelar que los calentólogos cocinaron o no sus resultados, en aras de un “watergate” climático de toma pan y moja. Más claro, H2O.
Y en cuanto al Índice de miseria, “uséase” el cómputo, adición o suma del déficit fiscal con la tasa de paro, a eso no hay quien nos gane, dicitur. Vamos por delante de países como Letonia, Lituania, Irlanda, Grecia o Reino Unido. En otras palabras, España es el país avanzado con más riesgo financiero para 2010, según la agencia de “rating” británica, Moody´s. Pues eso. ¿O no?
23-12-2009.
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