(o “Cuando uno no está inspirado, está más guapo callado”)
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Los españoles somos unos seres humanos, si la ´miembra´ del Consejo de Ministras y Ministros del Gobierno de España, señora o señorita doña Bibiana Aído, no tiene inconveniente; unos seres humanos que estamos dispuestos, aun los cuatro millones y medio de parados inclusive, a que se nos suban los impuestos tanto estatales como autonómicos, provinciales, locales, etc., etc. (¡ah!, y sin olvidar los de tráfico) todo lo que haga falta, y cuando se dice todo es que es todo, con tal de que:
Nuestros políticos, tanto los del partido del Gobierno como los de la Oposicición y los que no están ni estarán nunca ni en el uno (en el Gobierno), ni en la otra (en la Oposición), pero que están viviendo de “la cosa democrática”; que nuestros políticos todos –reitera mi señoría-, pero todos, ambos inclusive y miren vuesarcedes cómo viven los tíos puñeteros; que nuestros políticos (y ya, con ésta, van tres), “tripite” mi señoría, pero bien entendido que todos son todos. Pues eso, que todos puedan vivir con holgura económica y fiduciaria (¡hala…!), ambas inclusive, si a bien lo tienen. Y cuando se dice con holgura económica y fiduciaria es con holgura económica y fiduciaria. Nada de tonterías. Estrecheces, no. ¡Abajo las estenosis, coño! Para ellos, claro. Y ¿por qué? Porque para que ellos, los políticos, no pasen apuros, para eso estamos aquí los jubilados y los contribuyentes en general que, unidos a los de la lista del paro –si hay que pasar más hambre, éstos también están de acuerdo y les entusiasma la idea como a todos– , dan de muy buen grado lo que haga falta, con tal de que estos hombres (y mujeres, ¡claro!), no se priven de nada, y cuando se dice que no se priven de nada es que no se priven de nada, o sea, que vivan de prostituta progenitora, por no decir de puta madre que, quiérase o no, siempre resulta como algo más basto, dicho sea en honor de esos palos de la baraja española, que tanto mola, y que conviven o cohabitan (los bastos) con los otros tres, así mismo palos de la susodicha baraja, cuales son los oros, las copas y las espadas. Oro para los políticos, copas para los dipsomaníacos y espadas para mantener la paz, porque “si vis pacem, para bellum”.
Y no procediendo hoy, viernes, intoxicar más las mentes de los caros lectores de mi señoría, porque ya habrán oído el resumen de lo tratado en el Consejo de Ministras y Ministros, se da por terminada la chirigota o cuchufleta hodierna, en aras de la salud mental de vuesarcedes. Y a ver si en la próxima parleta dice uno algo, porque lo que es en ésta, “na” de “na”. ¿O no?
19-02-2010.
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