Dada la indigencia intelectual y cultural de sus escasos lectores, lo primero que ha de hacer mi señoría es explicarles qué es eso de antología, porque algunos de vuesarcedes no tienen ni zorra idea de qué se trata. No hay que extrañarse de ello, ni hacer aspavientos, porque las cosas son como son, y o bien porque coincidieran o coincidiesen sus respectivas adolescencias con la época en que estuvo en vigor la LOGSE, o bien porque son torpes de nación, o… sepa Dios por qué, el hecho evidente es que… rian de rian.
Oído, pues, al parche y a ver si no se distraen. Etimológicamente, la palabra antología proviene del griego ἀνθολογία, de ἄνθος, flor, y λέγειν, escoger, o sea, que se trata de una colección de frases escogidas de las que, en concreto, ha pronunciado la señora o señorita Aído, ministra ella de Igualdad, durante los dos largos años que lleva como ´miembra´ del actual Gobierno de España, cuyo Presidente sigue siendo todavía el sonriente joven vallisoletano (o pucelano, que da igual), señor Rodríguez, el cual, en legislatura y media, ha llevado a este país a ser el “non plus ultra” o el “no va más” en cuanto al número de parados se refiere (¿más de 4,5 millones?), si bien es cierto que no lo va a haber hecho él todo (¡menuda tarea!) sino que a ello han contribuido circunstancias tanto exógenas como endógenas. De una parte, la crisis económica del mundo mundial, o sea, planetaria y así, que ha sido de “toma pan y moja”, que es un grado equivalente al 9,99 de la escala de Richter para los terremotos, o sea, que se cae todo lo que está en pié y se pone en pié todo lo que está caído, es decir, sería el císquense (por no decir cáguense) los canadienses, dicho posiblemente típico allende los mares. Pero esas serían las circunstancias exógenas, mas ¿qué me dicen vuesarcedes “respetive” a las endógenas? Sí, ¿qué me dicen, eh? ¿Ha arrimado el hombro la oposición, como reiteradamente pedido se lo ha el Ejecutivo? Miren, no hagan hablar a mi señoría, que como a mi señoría le dé por largar… Han de comprender los tontos de los asgones (asgo=cojo) que todavía siguen votando al PP que el Ejecutivo necesita a alguien a quien echarle la “cuota parte” de culpa que le corresponda o que él le asigne, ¡qué diablos! Y, ¿a quién? Tendrá que ser a la oposición. Culpar, por ejemplo, a un grupo de bomberos catalanes, no tendría sentido, sobre todo si éstos no han rotulado su mercancía en español, porque si sí, podría haber (presuntamente siempre, claro) motivo de sanción económica, ya que la pela es la pela, pero no habiéndose dado tal supuesto… No, que no hay razón ninguna para inculpar ni a un grupo de bomberos catalanes, ni a una Confederación de Asociaciones de Mujeres para Acabar con la Violencia de Sexo, que no de género, porque las personas humanas, además de tener fundamento científico y por eso son humanas (¿a que sí, doña Bibi?), lo que tienen es sexo, no género, ¡caramba! Género no es igual que sexo, aunque lo crea el ministerio de Igualdad. El género es una propiedad de los nombres y de los pronombres y no siempre están relacionadas con el sexo biológico. Las personas no tenemos género, tenemos sexo. De ahí que la expresión “violencia de género” sea incorrecta. Porque la violencia la cometen las personas, no las palabras. En nuestra lengua se debe decir “violencia sexual” o “ violencia doméstica”, como nos indica la Real Academia Española.
Y ¿dónde encontrar esa Antología fraseológica? Pues vayan vuesarcedes al ABC del domingo último, y en la página 31 encontrarán siete perlas literarias, siete, de esas de “agárrate, que hay curvas”. En efecto, unos sintagmas dignos de esculpirse en mármol, ya les digo. Sin embargo, mi señoría les iba a ofrecer otro más, con sabor a piropo, pero como se acaba la resistencia neuronal de vuesarcedes y las fuerzas de este famoso autor para seguir martirizándoles hoy, ya contamos con tema para la chirigota de mañana. ¿O no?
23-03-2010.
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