(o “¿Qué, perdiendo el tiempo, eh?”).
Mi señoría no habla ahora de conjunciones gramaticales sino astronómicas. Y el DRAE nos proporciona, para ellas, que uno sepa, dos definiciones. Una dice: “aspecto de dos astros que ocupan una misma casa celeste”; y la otra, “situación relativa de dos o más astros cuando se encuentran alineados con el punto de observación”.
Quedémonos con la primera definición. Dicho se ha, en el frontispicio, a qué astros se refiere mi señoría. En efecto: a ZP y a Rajoy. La conjunción tuvo lugar ayer. Y Azoguín, que no Azorín, comenta el evento. El comentarista disiente de que los dos astros de referencia ocupen la misma casa. La casa era el Palacio de la Moncloa. Y Rajoy no ocupa todavía el susodicho Palacio. ¿Tiene posibilidades de ocuparlo algún día? Ayer fue, a él, de visita, invitado por ZP. Para éste, para ZP, pudo ser el líder de la oposición, Rajoy, una especie de paracetamol. Para ZP, paracetamol. Sabido es que este fármaco es analgésico. ¿Necesitaba el todavía, y no sabemos hasta cuándo, Presidente del Gobierno de España , señor Rodríguez, o sea, ZP, un medicamento o droga que le produjera o produjese analgesia? ¿Le dolía algo? En efecto, antier cayó la bolsa estrepitosamente, pero ¿esas caídas afectan a la integridad física del Jefe de Gobierno del país do tienen lugar? Este cronista, o sea, mi señoría , es decir. Azoguín cree que no. Porque además, ni él, ZP, ni el otro astro antagónico mostraban gestos de dolor. Si sonreían los tíos (¡perdón!): los astros en cuestión…. ¿Astros o asteroides? ¿Son estrellas o tienen forma de estrellas? Etimológicamente, para el DRAE –otra vez-, esto es lo que hay al respecto: asteroide, “del gr. ἀστεροειδής, de figura de estrella”. ¿Sólo figura? Pero insiste mi señoría: ¿de qué –iba a decir coño– se ríen? Y, sobre todo, la pregunta del millón:
¿Le dijo el astro (o el asteroide B) al astro (o al asteroide A) lo que dijo que le iba a decir? ¿Y qué le dijo el astro (o el asteroide A) al astro (o al asteroide B)? Ah, ¿que sólo hablaron de lo de Grecia y de las Cajas? ¿Ni del paro, ni de disminuir el déficit, ni de reducir los gastos, ni de quitar ministerios, ni de bajar los impuestos, ni de acabar con los políticos “corrutos”, ni de dejar de dar subvenciones (confundiendo la “solidaridad” con el “sólo dar y dar”), ni de…, ni de… Pues, ¡qué pena! ¡Qué pérdida de tiempo! ¿O no?
6-05-2010.
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