(o “Y si le da calabazas, jugaremos otra baza”).
Ayer mi señoría se abstuvo, por no decir que se ´astenió´ -porque estaría mal dicho- de reflexionar acerca de lo que manifestara o manifestase la señora Merkel durante las seis horitas que aproximadamente estuvo en nuestro país; en la chirigota hodierna, sin embargo, ya se podría comentar lo que dizque dijo, aunque al parecer fueron obviedades. Por ejemplo, que el que gasta más de lo que gana, malo. Que cuando los aumentos de sueldo de los trabajadores se hacen depender del IPC en lugar de hacerlo en función de la productividad de la empresa, también malo. Y cosas así. Sin embargo, esto último parece que no les satisfizo a nuestros barandas. Es más: a mi señoría le pareció oír al flamante señor ministro de Trabajo que dijo la frase de “Pues a nosotros no nos ha ido mal”. Y esto me dejó de piedra. ¿A quién no le ha ido mal, señor ministro? ¿A los 4 millones 700 mil parados…,¡perdón!, “personas que no trabajan”? Hombre, claro: a su señoría, señor ministro, quizá le haya ido de bigote de pato viudo, porque no todos los días le hacen a uno ministro, pero ¿cree que a las “personas que no trabajan” no les ha ido mal? Bueno, sin comentarios.
Lo que si quiere subrayar mi señoría a propósito de la visita de ayer, es la lección que le han dado los sindicatos tudescos a los sindicatos ´españolescos´. ¿A que no saben vuesarcedes de qué viven, cómo se financian los sindicatos en Deutschland? Pues sencillamente con las cuotas de sus afiliados, como debe ser. Es decir, que se autofinancian. Que todos los gastos que tienen las centrales salen de los ingresos que les proporcionan sus afiliados. No como aquí. Aquí, a lo de la autofinanciación se le podría dar una interpretación jocosa en el sentido que los barandas o jefes de cierta categoría de cada una de las dos centrales mayoritarias (bueno, de los de siempre: de UGT y de CC. OO.) van en autos (o automóviles) que pagamos o financiamos los contribuyentes imbéciles (en el sentido etimológico del adjetivo imbécil). Es más, a veces, ´presuntamente´, si a mano viene, a los citados jefazos se les proporcionan, de balde, hasta conductores o chóferes.
Si nuestros sindicatos no tuvieran o tuviesen las ayudas estatales que reciben, tendrían que agudizar el ingenio, ganar prosélitos y cobrarles unas cuotas que, unidas al rendimiento económico del patrimonio que tengan en explotación, fueran o fuesen suficientes para cubrir sus gastos. Así podrían ser independientes. Pero mientras que el Gobierno les esté proporcionando recursos para su supervivencia, la defensa que estas asociaciones vayan a hacer de la clase obrera va a ser siempre de muy difícil realización. Con razón un periodista ingenioso se permitió, en una popular tertulia televisiva, soltar aquello de que «nuestros sindicatos son muy educados y saben que, con la boca llena no se habla».
Y, a propósito de ingestas, no he podido conocer cuál fue el menú que ayer se metieron entre pecho y espalda los invitados y anfitriones, ambos inclusive, pero me temo que con las prisas, en la lista de manjares seguramente no estarían los percebes. Y lo siento, porque uno, en su faceta de poeta, le había escrito al todavía, y no sabemos hasta cuándo Presidente del Gobierno del Reino de España , señor Rodríguez, unos versos, que no es porque los haya hecho uno, pero que a juicio de críticos de enorme valía de todo el universo mundo, son magistrales. Lo que pasa es que si ´presuntamente´ no comieron percebes… Lo siento, ¿eh? No se preocupen vuesarcedes, porque sin la perla literaria no se van a quedar. Perdón por lo de los percebes otra vez. Joder, ¡qué fallo! ¿La perla? Hela aquí:
¡Ay, José Luis! Ten cuidado,
que no haces bien los deberes.
Y la Merkel lo ha notado,
entre percebe y percebe.
Por los dichosos percebes, le han destrozado a mi señoría la composición poética. ¡Qué pena, penita, pena…! ¿O no?
4-02-2011.
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