(o «Casi 2,5 millardos de pelas a Sindicatos, por su recato»).
Mi señoría, en circunstancias como ésta, cree que la Constitución, Ley de Leyes ella, debía preconizar, más que el derecho a la presunción de inocencia, el derecho a la presunción de delincuencia, porque si vuesarcedes echan un vistazo al panorama actual de España, se van a encontrar más de la segunda (delincuencia) que de la primera (inocencia). Y si no, reparen en lo que tenemos ante nuestras narices.
De un lado el “EREgate” que se ha descubierto en Andalucía, “que falseó la vida laboral de los trabajadores”. La prensa dizque “la Junta de Andalucía aumentó el número de personas asignadas a puestos insalubres en Minas de Riotinto”, que “las prejubilaciones fueron aprobadas en 2003, cuando Chaves era Presidente y Viera consejero de Empleo”, actual secretario general del PSOE de Sevilla; que el ERE en cuestión ha prejubilado a ciertas personas de empresas en las que nunca habían trabajado y que, además, estaban en activo en otras; que lo del Bar Faisán, con posible delito de intervención de policías y aún más altos cargos gubernamentales, que pudieron colaborar en ayuda al terrorismo de ETA; la presunta implicación del ministro del Interior, señor Rubalcaba, en sucesos relacionados con el llamado chivatazo y cómo engañó en su día al pueblo, asegurando que la cinta de grabación instalada en la entrada del Bar Faisán no estaba manipulada, cuando ahora la Guardia Civil asegura que sí; lo del caso Gürtel, en el que ´presuntamente´ está implicado el Presidente de la Autonomía del País Valenciano; el jaleo, por parte del PSOE, de la confección de listas para concurrir a las elecciones municipales de Madrid; lo de que el jefe del Gobierno italiano, propietario por cierto de algunas emisoras de televisión españolas, il Cabaliere, o sea, Berlusconi, vaya a acabar en el banquillo acusado de prostitución de menores y aun así, dispuesto a agotar la legislatura; lo del cambio de nombre a las provincias vascas como ´presunto´ trueque concedido por el poder central al otorgar el voto a favor de la Ley de Presupuestos Generales del Estado para este año; la fusión de las Cajas de Ahorro; la presunta insumisión a la Ley antitabaco; los recortes sociales que el señor Rodríguez, todavía y no sabemos hasta cuándo, Presidente del Gobierno del Reino de España decía que no haría nunca y ya ha hecho; lo de las nuevas subvenciones a los dos sindicatos mayoritarios –7,4 millones de euros a CC. OO. y 7,3 millones de lo mismo a UGT, equivalentes a más de 1 millardo 231 millones de pesetas y a más de 1 millardo 214 millones de idem, respectivamente y ambas inclusive, ¿por su chitón?-; lo de prescindir de las centrales nucleares para la producción de energía que dizque se iba a llevar a cabo, y hace nada se ha afirmado todo lo contrario, es decir, que si la Junta de Energía Nuclear lo autoriza, el tope de los 40 años de funcionamiento podrá alargarse en el tiempo que dicho organismo considere que puede hacerlo sin que corra ningún peligro la ciudadanía; etc., etc.
En muchas de estas cuestiones, en las que se pone de manifiesto que la presunción de inocencia es una entelequia, que no “to er mundo e bueno” sino que hay mucho malnacido y, en el mejor de los casos, bastante indigente intelectual (“aquí no cabe ya ni un tonto más”) y que contra lo dicho de que “to er mundo e bueno” está el “piensa mal y no solo no acertarás, sino que te quedarás corto”; en estas circunstancias, mi señoría quiere recabar de vuesarcedes que todos tratemos de impetrar de más altos y severos organismos y personajes políticos, que se trueque en la Ley de Leyes, ´uséase´, en la Constitución, lo de la presunción de inocencia por la presunción o presuntuosidad de delincuencia. Y todos de acuerdo. ¿O no?
17-02-2011.
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