(o “Aprenda lo que es un latiguillo”).
Un elemento destacado y preclaro de vuesarcedes le decía ayer, sin ir más lejos, a mi perínclita señoría (y yendo más lejos, otro, antier; y cinco, trasantier o trasanteayer; y pare de contar…); que ¿qué le decían a uno?
–¿Sabe que me empieza a pasar lo que su señoría cuenta en sus chirigotas que le ocurre de vez en cuando? Sí, eso de que está irritable, quisquilloso y con tendencias a morder y cocear.
–¿Y vuesarced no cree que ya tiene uno motivos para estarlo (irritable, quisquilloso y con tendencias a morder y cocear) no sólo de vez en cuando sino siempre o “for ever”, que dicen vuesarcedes, en ´extranjero´, cuando hablan entre sí? Y es que es muy fuerte lo que los políticos de la oposición han dado en llamar “larga agonía” la que nos impone el Gobierno del Reino de España, cuyo todavía es Presidente el señor Rodríguez, con no adelantar las elecciones generales diez mesecitos y aguantar en sus puestos (y, por lo menos, cobrando si no äfanaran) los elementos que ya han demostrado, durante siete añitos, que son incapaces de meternos en cintura a los ciudadanos y resolver nuestros problemas, que no son moco de pavo o baladíes, ni cagada (con perdón) de paloma estreñida o que retrasa el curso del contenido intestinal y ha dificultad en su evacuación, ambos inclusive.
En efecto: ya podían haberse dado cuenta vuesarcedes que uno tiene una amplia serie de latiguillos, entre los que está, por ejemplo o verbigracia, lo de “ambos inclusive”. Lo que ocurre es que vuesarcedes no tienen interiorizado lo que es un latiguillo en sí. Menos mal que para eso está aquí mi señoría, como siempre, y se lo va a explicar a fondo, gratis total y de forma que (salvo los que sean imbéciles, que habralos entre vuesarcedes como en todo colectivo humano, especialmente en el de políticos) todos se enteren. Porque no se está refiriendo mi señoría al sentido etimológico de la palabra, pues de ser así, imbéciles lo somos todos los contribuyentes, ya que imbecillus significa en latín tan sólo ´débil de cuerpo, de espíritu, de carácter´ y eso eslo (o lo es) cualquiera que paga impuestos al Estado y no exige los bienes y servicios que teóricamente paga. No: uno se refiere al imbécil falto de razón, tonto, necio, estólido integral, ¿vale?
¿Que qué es un latiguillo? Palabra o frase que se repite innecesariamente en la conversación. Y uno, o sea, yo tengo no uno sino muchos latiguillos. Mi señoría abusa, verbigracia, del pretérito imperfecto o pretérito de subjuntivo, y así dice, por ejemplo, “si dimitiera o dimitiese el todavía Presidente del Gobierno del Reino de España, señor Rodríguez”, en lugar de utilizar una sola de las dos formas del verbo dimitir que se ha empleado en el citado sintagma. De cualquier forma, a propósito de lo dicho, da igual, porque a este ciudadano no se le despega del sillón ni con agua caliente. ¡Qué adherencia, Santo Dios! Y eso que el tal joven político, el Maquiavelo de León (que no se sabe si será Maquiavelo, pero lo que está claro es que no es de León sino de Valladolid) seguro que no tiene nada debajo de las alfombras, pero otros, sin embargo, … Hasta trituradoras de papel dizque han usado para destruir eventuales documentos acusatorios de presuntos cohechos; dudosos apoyos ´subvencionales´ a amiguetes y así; blanqueo de capitales; tráfico de influencias; esto para mí y lo otro también para mí; do ut des; si a mano viene; aquí “peace” (léase “pis”) y después “gloria” (léase “gloria”, porque es palabra española y aquí las palabras se leen como se escriben, no como en otras lenguas… ). ¿Ven? Estos dos últimos sintagmas, es decir, lo de “si a mano viene” y lo de la “pis” -¡qué mal suena!, ¿a que sí?-, o sea, lo de “aquí paz y después gloria” son dos latiguillos típicos de mi señoría.
Y como no se trata de cansarles más (bastante han aguantado ya, sobre todo los que más aquejados están de lo del ´acarajotamiento senil´, que es la pandemia que padecemos todos los que pasado hemos el Rubicón de los ochenta), aquí se detiene uno, con parada de burro (con mi perdón), pero les adelanto que en la próxima entrega les voy a transcribir un e-mail o e-correo que acabo de recibir y que tal vez les dé pautas para descubrir no ya el origen de la «pepinopatía germana», que por fin parece localizado y ya es historia, sino una (hay más, claro) de las causas –etiología parcial de la dolencia, digamos- que contribuye a que la “demogresca” , ”pillocracia” o como se deba llamar la enfermedad que padecemos en España, incluido Puerto Hurraco, sea letal. Mi señoría cree que el tema les va a interesar. ¿O no?
10-06-2011.
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