(o “Con la sanidad privada, / la pública está aliviada”).
A esta chirigota o cuchufleta bien podía haberla bautizado mi señoría como “Tratamiento profundo del copago para que no cause estragos”. Y es que, gracias a Dios, todavía estamos en una democracia, aunque ésta, la verdad, de poco nos esté sirviendo… Porque, ¿a vuesarcedes les está sirviendo de mucho la democracia actual, es decir, ésta que hay establecida legalmente en España, desde el 1.978, tácitamente confirmada en el 2.008, y, ¡en qué momento!, porque el todavía Presidente del Gobierno del Reino de España, señor Rodríguez, nos tiene aguantando su segunda legislatura, y el buen mozo, ahora, a punto de dejar su poltrona, casi al final de su “VIII Año Triunfal”, paladinamente confiesa : “Me siento el principal responsable. El principal responsable me siento de todas las personas que viven la desesperanza, la inquietud, el temor ante la falta de trabajo. Me siento el principal responsable. Me enseñasteis a dar la cara y a asumir la responsabilidad, y no la voy a eludir en el último minuto”(sic). A buenas horas, mangas verdes. Sí, colega, pero es que su señoría ha dejado, en el camino o en la cuneta, la friolera de cinco millones de personas que no trabajan, como dicen ahora los socialistas y ´socialistos´, ambos inclusive, de su partido, para no mentar siquiera la palabra “paro”, que les aterra… Por cierto, blanco y en botella no es la paella; y si compro un jumento, los cohechos no fomento, porque si fuera o fuese aforado, no me juzgaría un magistrado. No sé si te has enterado, letrado. Me juzgará un más alto tribunal, si no te parece mal… Y no hay que hacerse ilusiones, hasta después de las elecciones.
Advierte mi señoría que, como parece que está mezclando ideas, vuelve a su redil. Hablábamos de sanidad pública y de copago. Y uno quiere decir que en la sanidad ocurre lo mismo que en la enseñanza. La pública, cuesta y no se paga. En la Comunidad de Madrid, mi señoría diría que es muy buena, por no decir excelente y que se asuste la gente. Quizá sea cara, pero no la paga el ciudadano, sino el Estado. Es decir, la pagamos todos los contribuyentes. Y es cara.
Paralelamente, está la sanidad privada. Algunos ciudadanos (¿tontos?), como mi señoría, van y contratan los servicios médicos a compañías privadas, aunque tienen derecho a la pública. Eso les cuesta, nos cuesta, una pasta, pero claro, somos acreedores o tenemos derecho a los servicios médicos tanto del sector público como del sector privado. Y si utilizamos los servicios del sector privado (sólo ellos), “algo” estamos aportando a la sanidad pública. Estamos NO utilizando un servicio público al que tenemos derecho y, por tanto, ahorrándole su coste, el coste de ese servicio que no recibimos, al Estado.
Si recurrimos, como metodología de esta reflexión, al método del caso que dizque es al que recurrirían en Harvard, vean y piensen en éste:
A mi señoría, con derecho a la Seguridad Social y como cliente de la Compañía privada “Seguros Médicos Sana que Sana, Culito de Rana”, le tienen que hacer – afortunadamente sólo es un ´supongando´– una radiografía, unos análisis, internarlo en un Sanatorio y hacerle una operación quirúrgica cardiovascular (¡ahí va eso!), y él, mi señoría, o sea, yo NO acudo a la Seguridad Social para recibir esos servicios sino que voy a la Cía. de “Seguros Médicos Sana que Sana, Culito de rana”.
Pregunto: ¿No ha renunciado mi señoría a esos servicios de la Seguridad Social, que me han proporcionado los de “Sana que Sana, Culito de Rana” (¡con perdón!) y, por ende (o ´consiguientemente´, que diría don Felipe González), la susodicha Seguridad Social se ha ahorrado el coste de los servicios inherentes a la terapia de esa presunta enfermedad,(¡vaya parrafada!)de la que Dios me libre?
Y los que dominamos la Contabilidad, como tantas otras materias, sabemos que un ahorro de costes de producción lleva consigo un incremento en el pasivo de la Cuenta de Pérdidas y Ganancias y un aumento de la productividad, eso que tanto le gusta a la UE, la cual -por lo que tengo oído- puede ponernos una sanción de hasta mil millones de euros, por el exceso de personas que no trabajan, antes llamadas parados, en España. Tela, ¿eh? Porque mil millones de euros, si mi señoría no se equivoca (que casi seguro que sí), equivalen a 166 millardos 386 millones de pelas. ¿O no?
8-11-2011.
P. d. Quienes sigan sin saber aún lo que son los millardos, que lo miren en el diccionario. Y como continuación a esta chirigota, cuchufleta o rechifla está la que pinchando aquí le aparecerá.
Home