(o “¿A qué viene esa huelga, tíos?»).
En el periódico ABC, edic. de Madrid, de hoy, 17-11-2011, pág. 16, en “Cartas al director”, se publica una, cuya es autor mi señoría, con el título o frontispicio (¡ahí va eso!) de “Huelga política en toda regla”, carta cuyo texto íntegro les reproduzco, ´gratis et amore´ –como siempre- por si vuesarcedes no han adquirido el rotativo en cuestión a pesar de que mi señoría está seguro de que sienten la necesidad perentoria, en el sentido de urgente y apremiante, de leer la epístola en cuestión. Necesitan conocerla. Y es que eso de ganar calidad en la enseñanza es ´rara avis´ y, sin embargo, la CAM -no confundirla con la CAM, de ámbito “bursátil y cajaahorrístico”, ¡lagarto!¡lagarto!-, o sea, la Comunidad Autónoma de Madrid ha conseguido ese “progreso cualitativo en la docencia” (other pompous name), que decimos los expertos internacionales y que tanto sabemos de todo. Sin embargo, hay profesores que dizque lo que acontece aquí, en la cuna del requiebro y del chotis, es que se va perdiendo calidad y ´huelguifican´ la cosa en evitación de catástrofe tal. Véase y sopésese lo que mi señoría ha pontificado al respecto y difundido ha valiéndose del medio citado ´ut supra´ y de éste. He aquí, a renglón seguido, el saber que ha vertido uno, a propósito de la cosa, contra la huelga.
“Parece que lo que se pretende con la huelga de profesores es reivindicar la calidad de los servicios educativos, porque no sé quién ha interpretado que con el cambio que ha supuesto que los profesores titulares dediquen veinte horas semanales, en vez de dieciocho, a dar clases: con ese mero cambio –dicen– se ha deteriorado la calidad de la enseñanza. Bueno, a ver si nos enteramos. Los profesores titulares de la enseñanza en cuestión tenían y siguen teniendo una jornada laboral de 37,5 horas semanales. Hasta este curso, esas 37,5 horas, en esta Comunidad, se distribuían así: dieciocho horas lectivas, o sea, de «pizarra y tiza», para entendernos; y diecinueve horas y media a la semana para otras tareas docentes. A partir de este curso, la jornada laboral total sigue siendo la misma: 37,5 horas. ¿Qué ha ocurrido? Simplemente, que la distribución ahora está siendo de veinte horas lectivas a la semana, de «pizarra y tiza»; y diecisiete y media para dedicar a otras actividades.
Pues bien, esas dos horas a la semana que ahora dan los titulares, antes las daban interinos. Y como los titulares han aprobado la oposición correspondiente, han demostrado que cuentan con los conocimientos necesarios para ejercer la docencia, mientras que los interinos, al no haber aprobado aún la oposición correspondiente, esos conocimientos sólo se les suponen. Por consiguiente, la enseñanza establecida este año tiene más garantías de calidad que la de cursos anteriores. ¿No?
Eso es así, quiéranlo o no los profesores, los sindicatos, las familias y hasta los agentes de tráfico. Ergo es una huelga política, como muy bien la ha calificado la presidenta de la comunidad autónoma, doña Esperanza Aguirre. Claro que sí”. (Fin de la cita).
Y para concluir esta chirigota hodierna, al modo y manera que suele hacerlo mi señoría, lo mejor es que me calle ya. ¿O no?
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17-11-2011.
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