(o “Decir la verdad es políticamente incorrecto”).
De entrada, mi señoría considera imprescindible llamar a las cosas por su nombre, y si hay que decir improperios, se dicen, y los ´presuntos´ injuriados no tienen por qué enfadarse. Uno de los problemas (¡son tantos, tan gordos y tan graves…!), éste con obesidad mórbida, es el de los cinco millones de parados, que hemos heredado de “El Maquiavelo de León”. Esto, que es una verdad como una casa, exige un matiz que, si bien es necesario para aclarar el problema, sabe uno que va a irritar a una mayor parte de los integrantes del colectivo de marras. Hombre, se puede estimar que parados, parados, lo que se dice parados, a ojo de buen cubero -en el sentido de fabricante o vendedor de cubas- habrá unos dos millones. Y estos dos millones de individuos no van a trabajar nunca, aunque haya trabajo. Son personas inactivas “per se”, bien de nación -nacimiento- o por padecer la enfermedad de la inactivitis por no haber dado un palo al agua durante años, porque han estado chupando del bote, recibiendo subvenciones u otras ayudas, normalmente estatales, las cuales le han provocado un tipo de inactividad crónica perniciosa que es de una difícil curación, por no decir incurable para no desanimar a los pobrecitos que la padecen.
Los otros tres millones, tres millones de personas que no trabajan, como gustan decir los gobernantes ahora en funciones –¡menos mal! Ya se van… ´Veros´, caramba, de una puñetera vez– (que uno no sabe por qué coño no los llaman parados, que es como se han llamado siempre), pues… Vamos a ver: de estos tres millones, casi todos ellos tienen cura. Mejor dicho, pueden recuperarse, porque si decimos lo de cura, los progres empiezan a echarnos en cara que si eso es inconstitucional, que estamos en una nación aconfesional, que eso de meter al clero en todas partes era cosa del franquismo, que hay que tener memoria histórica y todas esas ´presuntas´ tonterías… Bueno, ¿qué les voy a contar a vuesarcedes que vuesarcedes y mi señoría no sepamos…? Sobre todo, mi señoría, que es un genio, porque entre vuesarcedes, los leedores, puede haber algunos distraidillos o claramente retrasados mentales (no, si siempre son los otros…) y no querrán que mi señoría vaya a poner las manos en el fuego como, al parecer, dijo mi colega (dicho sea esto de colega con todo respeto y consideración, pero uno también es químico, aunque no en tan alto grado como él, que doctor se hizo, mientras que mi señoría quedose en ´mero´ licenciado –y lo de “mero” no hace alusión a un ´presunto¨ “pez teleósteo marino del orden de los Acantopterigios”, sino referencia a que uno “es puro, simple y que no tiene mezcla de otra cosa” o graduación académica, dentro del ámbito de esa “ciencia que estudia la estructura, propiedades y transformaciones de la materia a partir de su composición atómica”, que es la química); al parecer, dijo mi colega –reitero-, don Alfredo Pérez acerca de don José Blanco, cuyo se ha divulgado que involucrado estaba en un ´presunto´ affaire de ´gas station´ o gasolinera, lo cual no estaría bien visto por tratarse mayormente del Minister of Development… Pues dijo el señor Pérez, que estuvo en Mallorca, porque en Mallorca ha estado hasta mi señoría; dijo, y van cuatro o cinco, eso de que ponía las manos en el fuego por él.
Mi señoría prefiere no manifestarse al respecto, porque lo del Minister of Development debe estar sub judice o algo parecido, y como uno ya no distingue tampoco entre imputado, diputado, senador, que si se es aforado o “si se ha forrado”,…
En efecto: esto no tiene nada que ver con el frontispicio con que mi señoría ha intitulado esta chirigota o cuchufleta, pero es que como uno sabe tanto y quiere explicárselo todo a vuesarcedes, porque algunos de vuesarcedes tienen ciertas lagunas, pues… pasa lo que pasa. Pero lo que inicialmente iba a hacer uno era formularse la pregunta de qué haría mi señoría, si fuera o fuese Presidente, para acabar con el paro. Y uno tiene la respuesta. También la tenía, según creo que dijo en algún momento el aspirante a la Presidencia del Gobierno en las últimas elecciones generales, señor Pérez, ya citado ´ut supra´, pero no me consta que la manifestara o manifestase públicamente. Y uno sí que la va a difundir «urbi et orbi», pero tiene que ser en la próxima parleta, porque con un rollo de ideas y palabras tan denso y de las dimensiones de lo que ya va escrito hoy, se duerme hasta el más pintado. Cualquiera. Las ovejas, por supuesto. Y menos mal si la cosa no rebasa la línea roja –como se dice ahora– que delimita el ámbito de lo onírico (¡ahí va eso…!). Tomorrow. ¿O no?
22-11-2011.
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