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Si mi señoría fuera o fuese Presidente.

Rufino Soriano Tena 23 Nov 2011 - 22:33 CET
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(o “Lo que haría uno“).

Ya les dijo mi señoría, en la chirigota de ayer, que el propósito inicial del autor de la misma era haberles explicado en ella qué medidas habría tomado uno (o sea, yo) para erradicar el paro en nuestro suelo patrio, si la voluntad del pueblo soberano me hubiera o hubiese otorgado el cargo de President of Council of Ministers and Prime Minister. Bien. Ya se sabe que no ha sido así porque uno no quiso ni presentarse siquiera a las últimas elecciones generales, sabiendo la porquería de sueldo que pagan en el puesto en cuestión. La verdad es que no merece la pena. Pero claro, la ciudadanía sabe que mi señoría, como un genio que es, podía sacar al país de la crisis superfragilisticaespialidosa en que está sumido, y siempre están dándole a uno el coñazo, hasta en versos:

-Ande, señoría, / sáquenos de esta agonía –me dicen por doquier.

Y mi serenísima señoría les contesta, en versos también, como no podía ser de otra forma:

-Sí que os tendré que sacar, / porque lo que es a Rajoy, /aún en el día de hoy / no le dejan actuar.

Así les digo, y voy y les saco de la agonía esa de que hablan, explicándoles qué es lo que haría mi señoría para erradicar el paro, cosa que por otra parte es muy fácil. Presten atención.

Ya “decíamos ayer”, frase esta que también pronunció Fray Luis de León, como recuerdan vuesarcedes, que por cierto no era “de León”, porque él nació en Belmonte, provincia de Cuenca, exactamente cuatro siglos antes que este modesto autor, en el año de gracia de 1.527, lo cual que ya ha llovido lo suyo desde entonces. Y además, hay que ver cómo pasa el tiempo. Cuatro siglos ya… De todas formas, mi señoría quiere advertirles que no hay que confundir el lugar de nacimiento del fraile con el apellido del mismo, es decir, del mismo fraile, porque “de León” era como el apellido. Y una cosa es el apellido del buen hombre y otra es “ser de” o “haber nacido en”, que tanto monta, monta tanto. Pero no sigamos, porque como nos dé por cabalgar, podemos acabar en la hípica Almenara, de don José Bono, que por cierto dizque éste… Bueno, vamos a dejar este asunto, y el caso Campeón, etc., que todo esto no viene a cuento ahora. Y además, no toca.

Este experto internacional en cuestiones laborales les dijo ayer (cfr. «La respuesta de mi señoría») a vuesarcedes que de los 5 millones de parados, hay 2 que no trabajarán nunca, porque son pacientes de inactivitis, y la inactivitis es una dolencia descubierta en ´la edad media´, es decir, cuando uno tiene unos veinte años o así, y como diría el todavía Presidente del Gobierno, aunque ya en funciones, señor Rodríguez, si supiera o supiese inglés, diría, supongo, “not cured”. O sea que “malorum causa”. Empero he ahí que también les dijo uno que los otros 3 millones pueden recuperarse, por no decir que tienen cura, para evitar conflictos en las delicadas relaciones Iglesia-Estado. Y ¿cómo?

Pues hay que hacer una lista mejor, por orden alfabéticode los empresarios que han tenido que echar el cierra porque su business no era rentable. Y otra lista también por orden alfabético, si es posiblede los 3 millones de parados. El método o procedimiento se llama “de las listas” (porque de las torpes poco se puede esperar) y se parece mucho al “método del caso”, de la Harvard University, pero no es lo mismo.

Y ¿en qué consiste el “método de las listas”? Pues fundamentalmente en que los trabajadores de esos 3 millones que quieran incorporarse a las empresas, en los puestos que éstas tengan vacantes o estén dispuestas a ampliar, se incorporen; eso sí, en la inteligencia de que el empresario que los acoja (ahora los empresarios se llaman emprendedores, pero es lo mismo) les va a pagar el doble de lo que estén cobrando en el paro, siempre que esa cantidad no suponga más del 75 por 100 del último sueldo que el sujeto en cuestión cobró en el puesto de trabajo que tuvo antes de la catástrofe zapateril. Además, durante 3 años a partir del advenimiento del señor Rajoy a la Moncloa, no tendrán que pagar más que un 50 % de las cargas sociales. Y si los empresarios no quieren contratar a los trabajadores en estas condiciones, habida cuenta de que se ahorran por lo menos el 25 % de los gastos de personal que contraten más el 50 % de las cargas sociales, entonces hay que decir que los empresarios ni son empresarios, ni emprendedores, ni “na” de “na”. Y por su parte, si los parados no quieran trabajar en estas condiciones, es que lo que no quieren es trabajar.

En esta misma línea, mi señoría ya estableció hace más de año y medio, una doctrina de moderación salarial que invito a vuesarcedes a que la relean ´pinchando´ en “Erradicar el paro es fácil y no es caro”, en “¿Se quiere acabar con el paro?” y en “Adenda a las medidas para erradicar el paro”. Es verdad que, en parte, dicha doctrina está expuesta en plan jocoso, pero a juicio de mi señoría tiene su meollo. ¿O no?

23-11-2011.

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

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