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A más, más…

Rufino Soriano Tena 30 Nov 2011 - 00:04 CET
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(o “Es con minúscula y con acento, tíos”).

Es que si fuera o fuese con mayúscula y sin acento, habría que atarse los machos, porque mi señoría se estaría refiriendo, y por duplicado, al Presidente de una autonomía que, si me permiten vuesarcedes el juego de palabras, quiere ser mejor autonosuya o, más difícil todavía, si asimismo me lo toleran las pocas y los pocos lectores que me queden en este momento; más difícil todavía, itero, autosisuya, porque el no podría producir un efecto no deseado en el vocablo que inventado me he o, por mejor decir. lo de autonosuya simplemente lo he recordado, ya que el invento, en buena lid, hay que atribuírselo a don Fernando Vizcaíno Casas, maestro que fue del gracejo y buen humor en sus escritos. Pero el invento del neologismo de autosisuyas, permítanme vuesarcedes que lo patente mi señoría como propio e intransferible, en tanto en cuanto no se me pague mi correspondiente derecho de autor o copyrigh.

Y dije “a más, más” cuando tal vez habría sido más correcto “a más y mejor”, locución adverbial que “denota intensidad o plenitud de acción”(DRAE dixit). Y añade el mismísimo DRAE, a guisa de ejemplo o paradigma: “Llover a más y mejor”. Y es que uno quería completar algo que escribió allá por los primeros días de septiembre, en una chirigota que llamé “En dejando de robar y despilfarrar, ¿no se arreglaría todo?”. Como los leedores no lo recordarán, aprovechen ahora la ocasión, que están a un simple clic de ratón, y comprobarán cómo, a pesar de que al comenzar mi argumentación al ´respetive´ hablé de dos medidas, prácticamente olvidé la segunda.La primera, la primera medida es que quienes nos gobiernan y estén robando y despilfarrando, dejen automáticamente de robar y de despilfarrar; y la segunda, que devuelvan todo lo que hayan robado”. Y añadía a continuación que, a pesar de no tener datos concretos, creía “que casi con sólo esa primera acción y efecto de medir tal vez se resolvieran o resolviesen todos nuestros problemas. Y con la idea de que sólo con ella nos bastaba para resurgir de nuestras cenizas, no volví a considerar en mi reflexión lo de que la segunda medida podía reforzar el efecto de la primera y nuestra resurrección podía ser tan rápida y espectacular que sin duda se iban a quedar boquiabiertos los líderes de los países de nuestro entorno.

“Taumatúrgica recuperación de la crisis económica y financiera superfragilisticaespialidosa en que estaba inmersa España, por el mal gobierno del Maquiavelo de León, señor Rodríguez, socialista él a su manera, gobierno que duró casi ocho añazos (¡ahí es nada la pomada!) y que dejó a la ciudadanía y al ´ciudadanío´, ambos inclusive, a verlas venir o, como quien dice, a dos velas, pero, ¡caramba!, desde que llegó Rajoy, curiosamente gallego él también (no, don Jose Luis es de Valladolid, que es por donde pasa el Pisuerga, aunque ahora dizque el chalet se lo están construyendo en León); pues desde que llegó el señor Rajoy ( Mariano, se supone, para sus amigos), la cosa económica y financiera ha dado un giro, no de 360 grados (porque entonces se habría quedado como estaba) sino de 180 –sí, grados también-, de tal forma que ahora ya la cosa va sobre ruedas, la ciudadanía y el ´ciudadanío´, ambos inclusive, viven como en la época de Aznar, y así, todo”.

El entrecomillado (no hace falta levantar los dedos índice de ambas manos cuando lo digan vuesarcedes, porque es un gesto innecesario) es lo que mi señoría supone (es, por ende, sólo un ´supongando´, ¿eh? En efecto, como cuando decimos “presunto” acerca de algún político del que digan que si se reúne en una electrolinera, para tratar de cohechos, tráfico de influencias, blanqueo –no, si es del verbo blanquear- de capitales, etc., que es como el que no dice nada, porque eso (lo que sea) habría que probarlo, y hasta que no se pruebe…Nada de “blanco y en botella, paella”. Porque, ¿dónde está el arroz? El arroz de la paella, claro. Mi señoría por eso siempre recurre al dicho inglés: “That if you want rice, Catherine!). Es como lo de los aforados. Si uno “no se ha forrado”, le da igual «estar aforado» que “no estar aforado”.

En efecto, el entrecomillado (¡quietas esas manos, coño, que luego van al pan!) es lo que mi señoría cree que diría la prensa no sólo la española sino la internacional, si el señor Rajoy, tomando las medidas que mi señoría ha expuesto tan clara y sucintamente en esta chirigota y en la citada ´ut supra´ apañara o apañase nuestra ruina tornándola en riquezas. Amén.

Bueno, pues es que si la segunda medida a tomar por don Mariano es que se restituya todo lo robado, si algo se le ha sustraído al Estado, a la nación, a la autonomía, al municipio, la aldea o la parroquia, que no creo, porque aquí la gente es tan honesta que apesta, ¡abróchense vuesarcedes los cinturones!, ya que la tercera, la tercera medida a tomar es la referente a eventuales fraudes al fisco. O sea, a todos, porque Hacienda somos todos, aunque seamos unos más que otros. Y es que dizque el fraude a Hacienda se estima que es del orden del 22 al 25 % del PIB. ¿A que si don Mariano lograra o lograse que este porcentaje de pasta gansa no se perdiera o perdiese por las alcantarillas de la fraudulencia, se acabaría nuestra insolvencia? ¿O no?

29-11-2011.

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

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