(o “En dando 332.772 pesetas, la crisis a hacer puñetas”).
Quejábase mi señoría, hace apenas una semana, porque antes, años atrás, cuando le sableaba a uno, económicamente hablando, el Gobierno (dicho sea en el mejor de los sentidos), iba el ministro del ramo y le dirigía a los contribuyentes una carta diciéndoles que bla, bla, bla, y que no contasen con el x % de su salario bruto, porque ese ´pequeño porcentaje´ se lo iba a retener el Ejecutivo, no para mariscadas en restaurantes de lujo, ni para ir a prostíbulos de alto standing, etc., con cargo a nuestros recursos, cosa que no cree mi señoría que haya ocurrido nunca en nuestra historia reciente; pues, nos decía el ´minis´ que ese pequeño porcentaje se lo retenían para … Bueno, tampoco daba muchas explicaciones, pero en fin, al menos te escribía un ministro. Y de lo que se quejaba uno en la chirigota anterior es de que ahora la carta te la escribía una simple Directora General . Pero es que hoy, el susodicho Ejecutivo osado ha enviarnos algo que no es ni carta (trátase de un “Certificado de Rentas- 2011), y te la manda un SUBDIRECTOR GENERAL DE GESTIÓN DE PRESTACIONES, es decir, un funcionario de menos rango aún. Y dice, le dice a mi señoría, que en el año 2011 le han retenido, por el IRPF, la ridícula cantidad de 6.727, 81 €. Es cierto que esto es de entrada, que luego, si al hacer la declaración de la renta te sale positiva, añades lo que te diga tu asesor, y aquí “peace” (que se lee “pis” ) y después “gloria” (que se lee como se escribe, porque se trata de un vocablo español).
La verdad es que con cantidades así, tan exiguas, ¿qué va a hacer el Gobierno, pobrecillo? Dizque el que se acaba de ir, por cierto era socialista, nos ha endeudado en 90.000 millones de euros. Y eso, ¿qué es? Con la gestión tan excelente que han desarrollado, trabajando día y noche por nuestro bienestar social; combatiendo el terrorismo; creando puestos de trabajo sin parar; perfeccionando la justicia; mejorando la sanidad; la equidad; aumentando el consumo (drogas, ¡no!); legislando contra el tabaco; persiguiendo a los cacos; subvencionando a los sindicatos (“si no me atacáis, os acato”), a los partidos políticos, a las organizaciones empresariales (¡dale que dale!) y a las oenegés sin ánimo de lucro; condenando el estupro; haciéndonos solidarios; prestigiando siempre a España y ´sin autoinvitarse´ ni a una puñetera caña; sin poner nunca ni un “pero”, y… ¿sólo nos han dejado una tan diminuta deuda? Según tiene oído mi señoría, apenas 90.000 millones de euros, como dicho queda ´ut supra´. Claro que si ya don José, ministro que fue de Fomento, y es realidad, que dicho lo ha la actual ministra del ramo, sólo él le ha dejado en su cartera un agujero de 40.000 millones… ¡Tócate los … ´asgones´ ¡(para los lerdos, asgo = cojo).
Bueno, que mi señoría lo que dice, y siempre dice bien, es que existe una regla de oro para medir qué parte del tesoro (nacional, claro)le toca a cada ciudadano. Siempre en negativo, por ahora. Hela. La regla de oro, ¡caramba! Divídanse los millones entre 45 y lo que les dé (sí, un disgusto) será lo que tendríamos que dar para la deuda saldar. Por ende, y aplicando la regla de oro citada, si sólo se deben 90.000 millones de euros, se prescinde de los millones, y basta dividir 90.000 “entre” 45 (ó “de” 45, como se dice ahora) y se obtiene 2.000; es decir, si cada ciudadano le diéramos o diésemos 2.000 euros al ministro de Hacienda, os lo dice menda, quedaría saldada la deuda.
Lo de que desaparecieran o desapareciesen los salarios ´post´ despido o inercia salarial de los altos cargos de la Administración, es que apena aliviaría lo de salir de la crisis.
(Off the record. Al parecer, algunos ex ministros están estableciéndose en sendos Despachos, para asesorar a empresas o a quien picar quisiera (o quisiese). Ya saben de qué pié cojea o, mejor, ha cojeado cada uno. En efecto: sus éxitos y demás. Y si ellos (and ladies) lo han hecho tan bien a nivel macro, como dicho queda en el texto precedente, ¡menuda garantía…! Por supuesto que de estos personajes se podrá decir cualquier cosa que no sea injuriosa, por lo de la libertad de expresión, pero nunca lo que se dijo del maestro Ciruela, que “no sabía leer y puso una escuela”. Hay que advertir que si eso acontece, la ciudadanía está segura de que los infrascritos (and ladies) renunciarán a la percepción de ese 80 % de su salario de post ministro que van a seguir cobrando durante 2 años, 2, del erario público, porque cree mi señoría que será incompatible cobrar entrambas soldadas. ¿O no? ).
Dos mil euros por cráneo equivalen a (166,386 X 2.000) la miserable cantidad de 332.772 pesetas o pelas, da igual. Y eso, por habitante. Los menores también pagan. Y vuesarcedes y mi señoría estamos de acuerdo con practicar esa dación. ¿O tampoco?
29-02-2012.
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