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La sanidad se arregla sin copago.

Rufino Soriano Tena 20 Mar 2012 - 22:12 CET
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(o “Hacia una pancarta penta o exadimensional”).

El Secretario General del PSOE, señor Pérez, conmilitón de mi señoría en lo que a profesión se refiere, pues que ambos somos químicos, aunque entiéndase bien que él llegó a las simas del doctorado y uno, sin embargo o no obstante, se quedó en un mero licenciado (sí, en CC. Químicas); pues bien, el mentado señor Pérez parece que ha asegurado por ahí, en un mitin preelectoral en pro de la candidatura del señor Griñán para la Presidencia de Andalucía, que el señor Rajoy se dedica a decir públicamente, cuenta don Alfredo, algo así como que no tiene sobre la mesa lo del copago sanitario, pero que donde lo tiene, asegura el señor Pérez, es en la cabeza, y que en cuanto pase el día 25 de los corrientes mes y año, fecha de las elecciones autonómicas de Andalucía,lo impondrá. ¿Qué va a ser, coño? El copago sanitario. Y a este respecto, mi señoría se pregunta que cómo sabrá el señor Pérez qué es lo que tiene el señor Rajoy en la cabeza. Es verdad que se ha dicho, no sé si por el propio señor Pérez, que lo sabe todo de todos. Si es así Tal vez incluso tenga algún electroencefalograma, alguna resonancia magnética cerebral o algo por el estilo, y eso sea lo que le permite al Secretario General del PSOE diagnosticar no ya lo que tenga en la cabeza el Presidente del Gobierno de España, sino incluso las decisiones que va a tomar en el futuro, acerca del copago sanitario de marras. No importa. Aunque así fuera o fuese, mi señoría, como sabio que es, le da sopas con onda a entrambos líderes (con perdón de ambos inclusive), y como de momento estoy más por don Mariano que por el capitoste del PSOE, voy a proporcionarle a aquél (claro, a Rajoy), en primer lugar, un arma –simbólica, por supuesto para que tanto el señor Pérez como todos los “andaluces de Jaén” y todos los del resto de sus provincias se tengan que creer, a fortiori, que no va a establecer el copago en España ni antes, ni durante, ni después de las elecciones de esa Tierra de María Santísima, yendo a un Notario y que éste levante un acta, en la que el susodicho Notario dé fe de que el Presidente del Gobierno se ha comprometido a no establecer el copago por lo menos durante toda la legislatura en que él, don Mariano, esté de «Presi». Eso por un lado, pero por otro, mi señoría, en mi calidad de sabio, voy a ofrecerle al señor Registrador de la propiedad, gratis total, un método para resolver el problema de la sanidad en España, cumpliendo su promesa notarial, y que a todo el mundo mundial le va a gustar mucho más que el copago, incluidos los ciudadanos de Puerto Hurraco, por citar unos extremeños cuya españolidad nadie ha osado poner en duda. Y vuesarcedes sigan leyendo con toda atención.

El método para resolver el sistema sanitario que propone mi señoría consiste, ni más ni menos, que en poner, a la puerta de todos los ambulatorios, hospitales, consultas médicas, etc., una cartelera o pancarta “pentadimensional”, es decir, con cinco espacios suficientes para que se puedan grabar sendos letreros que digan exactamente lo siguiente: el Primero: “¡Atención!”. El segundo: “Si está poco enfermo, tómese una aspirina y vuelva otro día”. El tercero: “Si está enfermo, recuerde que la paciencia siempre fue la mejor medicina”. El cuarto: “Si está muy enfermo, total ya, ¿para qué correr?”. Y quinto letrero: “SANIDAD ESPAÑOLA. Entre todos la haremos posible. ¡Gracias!” . Y punto pelota.

Resumiendo: Si el señor Rajoy quiere o anhela (¡ahí va eso!)conseguir el deterioro mínimo al hacer el cómputo de las papeletas de las elecciones autonómicas de Andalucía y Asturias, ambas inclusive, no necesita más que un notario con suficiente fe como para poder darla; cinco superficies ´pancarteleras´ do grabar se puedan los mensajes citados ´ut supra´; y… ¡carretera y manta!

Algún sabio amigo (aunque de menor sapiencia que uno, por supuesto) recomienda añadir como aditamento, un sexto mensaje, que dijera o dijese:

Statu quo:

El salario mínimo francés es de 1.365 €/mes: Son ricos.

El griego es de 739 €/mes: Son pobres.

El español es de 641 €/mes: Somos gilipollas(¡con perdón!).

Mi señoría, sin embargo o no obstante, cree más oportuno ensalzar nuestras virtudes que divulgar nuestros defectos. ¿O no?

20-03-2012.

Rufino Soriano Tena

Licenciado en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada y Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Comillas (ICADE) de Madrid

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