(o “Una mezquindad lamentable y vergonzosa”).
No sabe mi señoría si vuesarcedes leyeron la excelente chirigota –como todas las mías, claro- que colgué en este blog hace unos días y que se titulaba “¿Cuánto se va a pagar de farmacia? Encima de cornudos, ¿apaleados?”. Supongo que no, dada la ínfima capacidad lectora que tenemos los españoles, según el informe Pisa. Así es que lean ahora esa joya literaria, que la parla hodierna va a tratar de un problema análogo.
Para completar lo que allí se dijo, uno quiere reseñar también un caso en el que el pensionista tenga que pagar un máximo de 8 euros/mes. El razonamiento es paralelo al que se hizo en la cuchufleta citada, cambiando los 18 euros de allí por los 8 de ahora. De tal forma que si vuesarced es un pensionista que gana menos de 8.000 euros/año, y no está exento por algún otro motivo, cuando vaya a la farmacia con una receta de un producto que valga 247,35 €, le tiene que dar al farmacéutico el 10% de su precio, es decir, 24,75 €. Pero como resulta que el tope máximo de lo que vuesarced tiene que pagar son 8 euros/mes, como el farmacéutico le ha cobrado 24,75, hay que devolverle 24,75 – 8 = 16,75 €, pero –y repetimos la pregunta que formulábamos en la tan citada chirigota o cuchufleta del otro día: «¿Quién tiene que efectuar esa devolución? ¿Cuándo? ¿Cómo?» Ya les decía que, cuando llamé al 012 dijeron que eso estaba aún por decidir. Y en una llamada de hoy me han dicho lo mismo. Acerca del cuándo, parece ser que la Administración se ha impuesto un plazo máximo de seis meses (podía haberse impuesto hasta el año 2.015, ya metidos en harina…) para efectuar la devolución, pero que se hará lo antes posible. Y mi señoría repite ahora, mutatis mutandis, otra parte de lo que dijo el día pasado:
Este es el statu quo de «la cosa». Y ¿qué es lo más fácil para responder al cómo? Que el farmacéutico le cobre a vuesarced el tope de los 8 € si el 10 % de la compra o el acumulado de las compras del mes los supera, y aquí “peace” (léase “pis”) y después gloria (léase “gloria” porque es palabra española y, salvo en Cataluña, que infringiendo la normativa legal con lo de la inmersión lingüística podía ser distinto, pues no: gloria también).
Claro que eso sería lo fácil, pero como una de las muchas virtudes que tienen los políticos es complicar las cosas para luego, en muchos casos NO resolverlas, ya se habla de la complicación del plazo para hacer la devolución de los 16,75 €. Y eso va a tener las siguientes pegas:
Primera: la burocracia que eso llevaría consigo. (Claro que, ¡será por funcionarios…!).
Segunda: el coste añadido del envío de los “excesos”, de la farmacia a la Seguridad Social y de ésta a los pensionistas correspondientes. (“¡Otra de gambas…!”).
Porque, ¿no se plantearán los políticos en el poder lo de financiar al Estado con el dinero de los “excesos” de los pobres pensionistas durante los meses -que serán seis, pero que podían ser más, hasta el año 2015, por ejemplo, si el Gobierno lo dice, que para algo tiene mayoría absoluta– ; durante los meses, reitero, que tarden en devolvérselo a sus dueños?
Eso sería ya el colmo. Es decir: encima de cornudos, ¿apaleados?.
Si el Ejecutivo ha caído o cayese en esa mezquindad, la cosa sería más lamentable y vergonzosa todavía. Y pidámosle a Dios que para retener más tiempo aún el dinero de los pobres viejos no se le ocurra al susodicho Ejecutivo que para el rescate de la pasta que exceda lo abonado al farmacéutico del máximo correspondiente haya que elevarle una petición quintuplicada, por escrito, para lograr el reintegro de ese exceso percibido por la Oficina de Farmacia al adquirir los fármacos prescritos por el Doctor X, cuyo (o del cual) haya que acompañar un Certificado Medicoquirúrgico,, reintegrándolo, por supuesto, con un sello móvil, de tamaño parecido al de correos, de esos que se aplicaba a ciertos documentos o artículos para satisfacer el impuesto del timbre (que se decía antes). Y podría exigirse también que las cinco copias de la instancia o solicitud del rescate llevasen adheridos sendos sellos móviles de la cuantía que se especificara en el Decreto aclaratorio para el reintegro de pasta al vejestorio y así se retrasaría más la devolución (que es lo que se pedía en esta santa novena). Y también, por qué no, para que no pocos ancianos, ante la complicación burocrática de la operación fiduciaria descrita digan: “Anda y que se queden con lo que me tienen que devolver, a ver si se lo gastan en medicinas. Y si no, que se lo metan donde les quepa, que no será en la faltriquera, que esa seguro que ya la tendrán repleta si han tenido ocasiones de ´trinque´. Menudo es el personal…”.
Como ven vuesarcedes, demasiado poco nos hace el Gobierno comparado con lo que nos podría hacer, que para algo le hemos dado la mayoría absoluta en las últimas elecciones. ¿O no?
16-07-2012.
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