(o “Autobiografía de un paciente de estenosis de canal”).
Fabián Fernández de Alarcón, Vicepresidente de Profesionales por la Ética, por lo visto, ha dicho que “resulta llamativo que una organización de padres que trabaja por la calidad de la enseñanza convoque lo que se anunciaba como una ‘semana de lucha’, que ha hecho perder clases a los alumnos dando lugar a episodios lamentables como el que hemos visto en Mérida y a la quema de contenedores y otros elementos en varios lugares de España”. Y mi señoría no puede estar más (sí, con minúscula y acento ortográfico, que uno no quiere meterse en política, porque luego de los políticos se dice de todo) de acuerdo con las afirmaciones de don Damián. Es decir, mi señoría añadiría más (lo dicho en el paréntesis anterior) y es que dizque los manifestantes no parecía que se quedasen satisfecho con quemar “contenedores y otros elementos”. So pena de que entre esos “otros elementos” incluyeran o incluyesen al clero, porque al parecer los manifestantes llegaron hasta el extremo de preguntar “dónde están los curas, para quemarlos”. Como verán vuesarcedes, aquí, en el momento en que coge uno una tea, dicho sea esto de tea no en el sentido de borrachera, embriaguez, ebriedad, beodez, jumera, pítima, melopea, curda, mona, chispa o turca, sino en la acepción de astilla o raja de madera, impregnada en resina que, encendida, quema todo que se le ponga por delante. Pero bueno, ¿a qué viene esta curafobia? Peor aún, ¿a qué vine esta curafagia? De verdad es que es una pena que –como suele uno decir con harta frecuencia- no nos solacemos todos -y todas, que diría un político cutre, manque progre, eso sí, o “that yes” como manifestamos en Puerto Hurraco quienes estamos aprendiendo inglés de mayores y nos valemos del traductor de Google; no como los hijos de don José Blanco, ministro que fue del Gobierno de don José Luis Rodríguez, también llamado El Maquiavelo de León o El Mesías de idem, o sea, de León, a pesar de que este hombre de estado, que ahora está en el Consejo del idem, o sea del Estado, sudando la camiseta por España, siempre por España, gratis como quien dice, porque está percibiendo, según mis noticias, la ridícula soldada de 82.000 euros al año. Claro que en ese Consejo, como trabajarán en equipo, tiene la suerte de que allí es consejera también la preclara señora o señorita María Teresa Fernández de la Vega, ex Vicepresidenta del Gobierno, que también debe estar sudando si no la camiseta, porque las damas cree mi señoría que no tienen esa prenda, sí las enaguas, el refajo o lo que utilicen las damas en lugar de la camiseta de los caballeros, también por España, siempre por España. Faltaría más (en efecto, con minúsculas y acento ortográfico, que no está el horno para bollos, que si no, luego pasa lo que pasa. No, esto no tiene nada que ver con la inmersión lingüística catalana). Por cierto, dos cosas, porque me da la sensación que he perdido el hilo de la h. de r., es decir, de la hoja de ruta que me había propuesto y no quiero que se queden en el tintero, como se decía antes, o en el teclado, como se podría decir ahora: una, que don José Luis citado ´ut supra´ no es de León o leonés sino de Valladolid o pucelano ; y otra, que tengo que seguir hablando de enseñanza. Es por ello que… Miren vuesarcedes, acerca de la enseñanza mi señoría debía saberlo casi todo, porque dedicado me he a ella unos cincuenta años, es decir, medio siglo, día más (escrito como he dicho antes) o día menos. Y, en efecto, vivido he de ella, pero no como un cardenal del Renacimiento, ni como un político de ahora, sino muy modestamente, a pesar de mi enorme sabiduría que Dios me guarde para bien de la patria, del mundo y de… internet, ¡qué coño! ¿Es que mi señoría no suda la camiseta por España, siempre por España? Lo que ocurre es que no cobro esa soldada de 82.000 pavos…
Otra vez se me ha ido la olla. A los jóvenes nos pasa esto con mucha frecuencia. Y tenemos que sentar la cabeza, porque si no…
Pues es verdad eso de mi dedicación a la enseñanza, y además en todos sus niveles. “Desde la altiva princesa a la que pesca en ruin barca”, que diría don Juan. Cómo me voy a referir al Bautista… La culpa la tiene mi señoría por escribir para los indoctos como algunos de vuesarcedes. Pues claro, a don Juan Tenorio. En efecto, en tanto tiempo le ha dado a uno ´time´ para recorrer toda la escala docente: desde la enseñanza primaria hasta la universitaria, ambas inclusive. Y nunca me he podido explicar la paradoja paradigmática de por qué una parte mayoritaria de la sociedad española defiende la enseñanza pública o estatal con manifestaciones y cosas de esas (recuerden el follón emeritense de anteayer, con eslóganes como “menos crucifijos y más empleo fijo”, etc. ¡Qué obsesión con la religión y los curas y las monjas…!); defiende, itero, la enseñanza pública o estatal, pero quiere que sus hijos vayan a la enseñanza privada o al menos concertada, aunque aquella es gratuita y en éstas se paga todo o, al menos, parte de su coste. “Inexplicable” o “unacountable”, que dicen los hijos de la Gran Bretaña. Y como hablamos del coste de la enseñanza, mi señoría va a contarle a vuesarcedes (aunque ruborizado , que lo estoy), que uno escribió, si bien en colaboración con otro sabio), todo un libro, que intitulamos “La función económica y financiera en los centros docentes” y que ya lamentablemente vuesarcedes no pueden adquirir porque se agotó la edición; sin embargo (sigo ruborizado) voy a ofrecerles, gratis et amore, como siempre, un link o enlace para que, por el módico precio de un ´pinchazo´ de ratón, del ratón del ordenata, caten un manjar exquisito, en un trabajo que publicó mi señoría en el ABC del 26 de junio de 1.984. ´Pinchen´, ´pinchen´ si quieren aquí y aquí también. ¿Han pinchado? Y, ¿han leído?
Pues tras ese gratuito “tolle et lege” habrán visto que ya en el título se afirma que “La enseñanza pública es un 34 por 100 más cara que la privada”. Eso ocurría hace veintisiete o veintiocho años y, “mutatis mutandis” ,sigue ocurriendo ahora.
Ah, y para mis admiradoras que ´presuntamente´ las tendré –de ilusión también se vive- , si quieren saber cómo era mi señoría (en lo físico) en aquel tiempo, escriban un enlace como cualquiera de los anteriores, sustituyendo la parte final por /011.html y verán “Las caras de las noticias” y en la parte de abajo de la página y a la izquierda, como siempre, allí estoy yo. ¿O no?
20-10-2012.
P. d.:Se me ocurren estos ripios, de cuyo conocimiento no quiero privar a vuesarcedes para que estén al día al menos en poesía lírica, ¡caramba!:
Cuánto el rubor me acongoja / y ando ya a la pata coja. / ¿Como su Alteza Real? / Entonces no estoy tan mal.
Pueden interesarles:«Las reválidas de la Ley Wert», «Pero si se gana calidad en la enseñanza» y «Señor Wert, ¿y si imitáramos a los polacos?».
Home