(o “¿Qué debería hacer?”).
Bueno, ayer se dirigió a los españoles, en vivo y en directo, el Presidente del Gobierno, al que se le ha echado en cara que últimamente no se mostraba sino a través de una pantalla de plasma o, en el mejor de los casos, en ruedas de prensa en que no se admitían preguntas, etc. Ayer, sin embargo, se manifestó, por lo que dice la prensa, en la Alhambra para decir una serie de cosas, todas ellas muy interesantes y que no habíamos oído nunca (ni a Rodríguez, ni a él). Los titulares de la noticia de su parla hablan de que vamos en la “buena dirección” y de que el señor Rajoy nos pide “un poquito de paciencia”.
Mi señoría no sabe, desconoce o ignora si el señor Presidente es consciente de que ´el personal´ está hasta las amígdalas (del lat. amygdăla, y este del gr. ἀμυγδάλη, almendra, por la forma), es decir, hasta cada una de las dos que se encuentran entre los pilares del velo del paladar. En efecto, ambas inclusive. Y uno cita la referencia de estos órganos formados por la reunión de numerosos nódulos linfáticos por no traer a colación las dos gónadas masculinas, generadoras de la secreción interna específica del sexo y de los espermatozoos (del gr. σπέρμα, -ατος, semilla, y -zoo), o sea, por no pronunciar la frase procaz (del lat. procax, -ācis), devergonzada y atrevida, aunque más usual en nuestra lengua, de que ´el personal´ está hasta los cojones… Que ´el personal´ está hasta ahí, y que no sería malo (sino que, por el contrario, sería justo, equitativo y saludarble) que don Mariano hiciera o hiciese algo más de lo que está haciendo. Bien es cierto que lo de la buena dirección, al ser ésta “camino o rumbo que un cuerpo sigue en su movimiento” ha de aceptarse (porque en cada dirección hay dos sentidos opuestos) que igual vale para indicar que se va para allá o que se viene para acá, que se trata de un desplazamiento legal o del de un kamikace, para entendernos.
En cuanto a lo de un “poquito de paciencia”, hay que reconocer que lo de “poquito”, como unidad de medida, es un concepto relativo y que al hablar de paciencia como la capacidad de padecer o soportar el Gobierno del señor Rajoy sin alterarse, casi sin quererlo, a mi señoría le viene a la mente aquello del “quousque tándem abutere, Catilina, patientia nostra?”, del amigo Cicerón. Y es que ´el personal´ está harto de que no se haga lo que nuestro Gobierno, con mayoría absoluta
puede hacer, sin incomodar a los países de la UE y aunque le pese a la oposición.
Por si no se le ha ocurrido a alguno siquiera de los 250 asesores que dizque tiene el señor Presidente de Reino de España y Presidente a su vez del Consejo de ministras y ministros, ambos inclusive, a mi señoría, con la posterior ayuda de vuesarcedes que en sucintos comentarios al pié de este post les ruego que inserten, se le ocurre enumerar las siguientes medidas que el susodicho Presidente puede tomar sin, a mi modesto juicio, ulteriores complicaciones con la EU o la UE, que tanto monta monta tanto. De momento, las que se me ocurren son:
–Supresión de los asesores que hubiera o hubiese el nunca suficientemente bien ponderado, señor Rajoy, así como cualquier otro baranda, que serán sustituidos por funcionarios del Estado que, entre otras cosas, están para eso.
–Abolición de la Ley del derecho al aborto, de la inolvidable señora o señorita Aído, experta en Flamenco y en Igualdades, cuyas fue ministra de gran prestigio.
–Clausura del Senado y publicación de un anuncio ofreciendo la venta o, en su defecto, el alquiler del inmueble de su sede actual, con su sus instalaciones de sauna y todo, amén de sus pinganillos del sistema traductor lingüístico y ¡olé! En ese tal anuncio constará, en forma explícita, el texto siguiente: Se alquila o vende este edificio del Senado muy aparente para sede de otro circo similar. Razón: Palacio de la Moncloa. Abstenerse intermediarios.
-Publicación de un Real Decreto, con la venia de S. M. el Rey don Junan Carlos I de España y 0 de Alemania por el que se establezca que las pequeñas y medianas empresas, ambas inclusive, no tienen que pagar al Estado el IVA mientras no cobren ellas las facturas correspondientes, así como tampoco habrán de abonar el VENÍA o cualquier otro impuesto análogo que se le ocurriera u ocurriese establecer al ministro de Hacienda o similar.
–Erradicación total de todo tipo de ayudas económicas a los partidos políticos, asociaciones patronales, centrales sindicales, oenegés, oesegés, etc. En adelante, ni un euro. Salvo honrosas excepciones, como Cáritas, Cruz Roja y algunas otras que sean imprescindibles y sin ánimo de lucro. No sinónimo de lucro, como Noos hemos enterado de la exisencia de alguna.
–Eliminar cualquier tipo de ayudas de cooperación internacional prescindibles.
–Reducir las 4.000 empresas estatales que pueda haber a sólo dos o tres como máximo.
–Se acabaron las televisiones autonómicas, pese a quien pese.
Dicho lo cual o ´cualo´, mi señoría espera impaciente la colaboración de vuesarcedes con otras sugerencias que, en representación del pueblo soberano, me han de enviar para que, en un ´totum revolutum´, uno se las endilgue urgentemente a más altos y severos organismos, para que éstos procedan a su ejecución, porque la cosa está que arde. Y si el gobierno es cobarde seguirá perdiendo votos. Y a eso hay que ponerle coto. ¿O no?
29-04-2013.
Home