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Pringadillos-Pinganillos

Manuel Molares do Val 23 Ene 2011 - 13:35 CET
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Tras imponer los pinganillos en el Senado es posible que próximamente los españoles deban demostrar su amor a todas las lenguas patrias implantándoselos para entenderse entre ellos, con lo fácil que les sería hablar, por ejemplo, en gallego de Pontedeume, como el cronista.

Pero también en catalán, en valenciano y en vasco. Y no nos olvidemos de tantas fablas españolas, incluida la gaditana chiclanera, que se entiende menos que el japonés.

Todos deberían amar las distintas lenguas peninsulares e insulares, aunque algunas se hayan vuelto antipáticas para los contribuyentes por el abuso político, social y económico que le dan los nacionalistas.

Un instrumento utilitario para comunicarse lo han transformado en arma de guerra contra quienes usan la lengua de todos, el castellano, y han dividido a las personas, en lugar de unirlas.

Algunos gallegos, catalanes y vascos odian el castellano, olvidando que les da de comer. Porque directa o indirectamente el fruto de su trabajo finaliza en transacciones económicas o en intercambios de intereses en el idioma común de los españoles desde la Reconquista.

Nobles y reyes peninsulares iban integrándose en lo que resultó Castilla durante esa Reconquista 711-1492. Los vascos pidieron ser considerados castellanos. Aragón, más tarde, castellanizó en la Corte a sus catalanohablantes. Y los navarros no se quedaron atrás. Todos formaron España.

Debemos conservar y cultivar nuestros idiomas. Pero no con carísimas traducciones simultáneas con pinganillos, que tarde o temprano los impondrán también en el Congreso: que senadores y diputados estudien todos los idiomas peninsulares y se expresen en ellos. Poco más tienen que hacer, aparte de cobrar.

Si ni siquiera el senador nacionalista vasco Iñaki Anasagasti habla euskera. Y nosotros, de pringadillos, porque somos unos pringaos, pagándole el pinganillo y a numerosos intérpretes. ¡Que estudien él y todos los demás!

Y, atentos: con la inmigración llegará el día en que nos exigirán pagar pinganillos para entendernos en árabe. Ya empezaron por Andalucía.

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Visto por SALAS, http://armandosalad.weebly.com, aparece un intérprete simultáneo muy rumboso y algunos pinganillos más en la otra versión de las Crónicas Bárbaras. Vaya allí.

Manuel Molares do Val

Natural de Vigo/Pontedeume, Galicia, trabajó para la Agencia EFE como corresponsal permanente en México, Bélgica, la República Popular China –el primer peridista español destinado allí–, y EE.UU. Fue enviado especial en todo tipo de acontecimientos en los cinco continentes.

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