En el caso de la niña embarazada de seis meses violada supuestamente cuando tenía once años por el novio treintañero de su madre, se discute si deberían permitirle abortar, aunque ella no corre peligro y el feto es viable y sano.
La ley dice no, pero sólo porque esta situación no está prevista. Los legisladores no creían que en España se darían casos como el de esta niña ecuatoriana residente en Orihuela, Alicante. Tampoco se pensó en los gitanos centroeuropeos, entre los que abundan situaciones parecidas.
Los zapateristas y nacionalistas que a cambio de poder y dinero produjeron las últimas leyes de ingeniería social son gente poco estudiosa y viajera. Ignoran absolutamente los patrones conductuales de los quizás siete millones de inmigrantes que hay hoy en España.
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