The Economist, ese semanario británico que viene analizando la política, la economía y la sociedad mundial desde hace 168 años, le dedicó hace poco un artículo a Mariano Rajoy en el que lo presenta como un tipo gris y aburrido.
Todo lo contrario del retrato que hizo hace casi ocho años de Rodríguez Zapatero. Para la revista, leída por un millón de altos ejecutivos cada siete días, era un joven brillante, imaginativo y moderno que sólo tenía un grave inconveniente: no sabía inglés.
El joven avejentó rápidamente para la publicación, que lo mostró después como un cateto inconstante, inconsistente, obcecado seguidor de un socialismo infantil. Su inmovilismo había dañado a la economía, y su apresto se había vuelto zaparrastroso.
.
Home