“Son corruptos, pero son nuestros corruptos”, ha dicho la población andaluza al perdonar al PSOE, aunque obligándolo a gobernar sin mayoría absoluta con los comunistas de Izquierda Unida.
El resultado de las elecciones andaluzas de este fin de semana recuerda la frase de Franklin Delano Roosevelt, presidente estadounidense, cuando dijo en los años 1940 del siglo pasado sobre el dictador nicaragüense Anastasio Somoza aquello de «Será un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta».
Los votantes parecen creer que que así se controlará lo peor de los socialistas, su kakistocracia, que gobernó durante tres décadas.
Para los países más puritanos de Europa Andalucía es ahora otra Sicilia, aunque sin la violencia de las escopetas.
Veremos cómo le afecta internacionalmente a España…
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