Cualquier gurú mediático de los miles que hay entre los 500 millones de usuarios de Twitter puede enviar irreflexivamente la primera idea que se le ocurra e iniciar un Efecto Mariposa que impulse a una lejanísima masa enloquecida a linchar a una familia ajena a su telemundo ególatra y exhibicionista.
Desnudar las emociones propias en Twitter sin cierto autocontrol puede divulgar una bobería, con frecuencia un eructo mental como el del estadounidense Spike Lee, que está a punto de costarle la vida a un par de ancianos.
Lee, notable cineasta negro y profesor de cine en la New York University, envió un tuit a sus 240.000 seguidores comunicándoles la dirección del hombre blanco que mató hace un mes a un adolescente negro, Trayvon Martin, en Stanford, Florida.
El supuesto homicida era un somatén nocturno voluntario…
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