Durante bastante tiempo el cronista dio clases y transmitió las técnicas que conoce de su oficio a estudiantes de Periodismo y periodistas en prácticas para ayudarles a desarrollar su talento.
Pero ha decidido no hacerlo más. Lo único que consigue entusiasmando a los jóvenes, ahora mayoritariamente chicas, es frustrar a la gran mayoría abocada al paro porque sólo unas decenas de los 10.000 o quizás 15.000 que estudian la carrera vivirán de esta profesión.
Cuando el cronista empezaba, y aunque entonces no había tantos medios informativos, todas las promociones sumadas de España no superaban los 150 titulados anuales, y aun así no sobraba el trabajo.
Muy pocos de los de hoy llegarán a conocer una verdadera Redacción, que es donde…
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