Esta crónica está escrita con ánimo de difamar, maldecir e insultar algo tan sagrado que a este cronista le impondrán una multa de 3.000 euros, que podrían llegar a 9.000, por lo que, como ha decidido no pagarlos, terminará preso.
Esto es una difamación y quien me denunciará es el joven alcalde socialista de Tordesillas, Valladolid, José Antonio González Poncela, cuyo PSOE cuenta con siete concejalías, y en el caso contra mí, con las seis del PP.
Pensará usted que al cronista es un peligroso antisistema para que PSOE y PP estén de acuerdo en castigarlo como difamador, merecedor de la pena de muerte que aplican en el mundo islámico a quienes difaman y ponen en duda cualquier precepto mahometano.
Vayamos, pues, a la difamación y a algo peor, a la maldición…
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