Tras el sitio implacable del gigantesco Caixabank sobre Novagalicia Banco, y su derrota ante un pequeño banco venezolano, podría afirmarse que los capitalistas catalanes que sigan callados ante el separatismo sufrirán similares resultados mientras dejen gobernar a Artur Mas.
El independentismo está provocándole graves daños al empresariado catalán, como acaba de ocurrir en el concurso del FROB para vender, con pérdida mínima de 8.000 millones de euros, los restos de las antiguas cajas de ahorros gallegas.
Si Caixabank se hubiera enfrentado públicamente al separatismo recordando que su gran negocio es España, el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, no habría tenido la osadía de oponerse a medio gobierno para conseguir que Novagalicia se le entregara a un venezolano basándose en que promete mantener la galleguidad de la entidad.
Una vez que el Estado le ha facilitado Novagalicia Banco a Banesco, el mayor banco venezolano pero muy inferior al que compra…
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