El caso de las tarjetas de Cajamadrid sin límite de gasto sirve más para un estudio sobre la facilidad con la que se corrompe cualquier persona que sobre la corrupción individual de los 86 consejeros y directivos de la entidad que llegaron a dilapidar en su beneficio 15, 5 millones de euros sin necesidad de justificarlos.
Porque todos ellos sólo son una pequeña muestra de la inmoralidad, muchas veces aceptada, presente en todos los estratos sociales y regiones de España.
La corrección política atribuye al egoísmo capitalista los latrocinios de los 27 del PP denunciados.
Y debe ser latrocinio progresista el de los consejeros y directivos que más presumen de honradez al servicio del pueblo, 15 del PSOE, 5 de IU y 11 sindicalistas de UGT y CC.OO, que también aparen como ladronzuelos…
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