Las crisis y las encuestas negativas quizás están haciendo reaccionar a Mariano Rajoy, que parece haberle encargado a sus nuevos ministros de Justicia y de Sanidad iniciar las batallas políticas de 2015: elecciones municipales, algunas autonómicas y las generales.
Por un lado colocó como ministro de justicia este otoño a Rafael Catalá, que suplió a Alberto Ruiz-Gallardón para reformar levemente la ley del aborto zapaterista, y que acaba de aparecer como martillo contra el nacionalismo, al que equiparó al fascismo, lo que no había hecho nunca, nunca, un gobierno democrático.
Por otro lado nombró ministro de sanidad al mejor portavoz que había hasta ahora en el Parlamento, Alfonso Alonso, un retórico que le será muy útil en la campaña contra el pesimismo que envuelve a la sociedad española.
España está bajo una confusión y desilusión, que sólo ahora parecen…
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