La cobardía que generó entre tantos españoles la cadena de atentados del 11M de 2004 aliada a la corrección política y al relativismo por miedo a ser tachados de islamófobos ha provocado un temeroso silencio general ante la aparición del yihadismo en numerosas mezquitas que crecientemente se establecen en España.
Debería sorprender la nula reacción y análisis de los políticos del gobierno y la oposición, especialmente la laica, tras lo ocurrido días atrás en la gran mezquita sunita “de la M-30”, la carretera que rodea el núcleo central de Madrid, construida y sostenida por Arabia Saudita.
En su centro cultural y en su cafetería operaba, al menos, un grupo yihadista de unos quince miembros autoproclamados desde 2011 “Brigada Al-Andalus”, que supuestamente tiene tres de sus “hermanos” combatiendo en el terriblemente sanguinario Califato Islámico en Siria e Irak.
Naturalmente, proponiéndose volver a España. Pregúntese a qué…
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