Esta ola de decenas de millares desesperados que tratan de huir hacia Europa del DAESH, el nuevo Califato islamista sádicamente asesino, puede llegar en poco tiempo a contarse por millones.
Todo comenzó en 1979 con la caída del Shah de Persia facilitada por Jimmy Carter y Valéry Giscard d’Estaing, que apoyaron al ayatolá Jomeini, creador de una reaccionaria y brutal teocracia que despertó el fanatismo en casi todo el mundo musulmán.
Han pasado 36 años y el Cercano Oriente va a peor. La democratización impuesta, como en Irak, ha fracasado.
El islamismo multiplica sus ataques y de él huyen las minorías no musulmanas, como las cristianas, pero también musulmanes moderados entre los cuales se infiltra…
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