Los despiadados combatientes del DAESH, el Califato, que arrasan con todo vestigio preislámico, que matan y violan incansablemente a las mujeres que capturan, son el resultado extremo de una fe que enaltece el machismo.
Su sexualidad exacerbada trata de imitar a Mahoma, que tuvo un mínimo de nueve esposas, quizás medio centenar, y que según distintos hadizes era un superhombre con todas ellas.
Estamos ante seres exaltados por la parte de la religión que estimula la sexualidad del hombre, más que ninguna otra, que tiene a la mujer que no sea la principal como animal de tiro y como concubina o esclava sexual, el anticipo terrenal de las renovables virginales 72 huríes del Paraíso, creadas por Alá únicamente para proporcionarle placer al creyente.
Muchos jóvenes sexualmente fracasados van a luchar al Estado Islámico porque allí tienen sexo terrenal garantizado, sin trabas y a su capricho…
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