Nicolás Maduro calificó de “huida” la salida de Venezuela de Felipe González tras impedirle visitar en la cárcel al motivo de su viaje, el político opositor Leopoldo López, que lleva 16 meses preso sin acusación probada alguna.
Simultáneamente, el presidente venezolano, ese camionero tosco y chulesco que aprendió retórica de los dirigentes de Podemos, se fingía enfermo para no visitar al Papa como tenía previsto y evitar que intercediera por presos políticos como López mientras González estaba en Caracas.
Había llegado este domingo. Inmediatamente se reunió con Lilian Tintori, la mujer de López, con Antonio Ledezma, alcalde de Caracas en prisión domiciliaria, y con la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), en la que hay gran número de socialistas, con los que analizó la situación del país ante las elecciones de finales de año.
El Parlamento chavista ya había declarado “persona non grata” a González, que quería aportar su apoyo…
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