Quienes no son católicos observan con sorpresa a Jorge Mario Bergoglio, el papa Francisco, al creerlo más comprometido con la ecología y el secularismo que con la religiosidad que se le atribuye a los jefes de su Iglesia.
Muchos católicos se confiesan extrañados también: les recuerda más al exvicepresidente estadounidense Al Gore por sus prédicas místico-ecologistas, que al dimisionario papa emérito Benedicto XVI o a sus antecesores recientes, más activos en la defensa y expansión del catolicismo.
Bill de Blasio, alcalde católico de Nueva York y uno de los sesenta de grandes ciudades convocados recientemente en el Vaticano por Francisco para tratar sobre “Cambio climático y nuevas formas de esclavitud”, se atrevió a expresar su desconcierto: “Es un líder como no habíamos visto antes a otro”; había olvidado a Al Gore.
Elegido hace 29 meses y tras su temprana encíclica espiritual Lumen Fidei, que pudo deberse o completar otra de su antecesor, emitió el pasado 24 de mayo la más personal, Laudatio si’…
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