En menos de dos meses sabremos si Mariano Rajoy acertó aplicándose el famoso refrán árabe: “Siéntate a la puerta de la Moncloa y verás pasar el cadáver de Mas”.
Parece que la indolencia del primer ministro podría ser realmente una virtud, la paciencia del camellero ante su jaima.
Espera cómodamente que llegue el cuerpo del aventurero barcelonés tras morir de sed en el desierto por seguir un espejismo al que llama independencia de Cataluña.
Un independentismo que floreció a partir de 2006, cuando, cómo no, Rodríguez Zapatero, acobardado por el nacionalismo y el socialnacionalimo del PSC, pretendió cambiar el Estado manipulando la Constitución.
Elaboró un Estatuto catalán cuasi-independentista que, denunciado por el entonces líder opositor, Rajoy, fue parcialmente anulado…
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