Durante décadas los españoles aspiramos a gozar de las libertades políticas y sexuales de otros países, y quienes entonces nos llamábamos progresistas nos esforzamos para conseguirlo.
Pero ahora los usurpadores del término progresismo protestan si se dice la verdad sobre las consecuencias de nuestro triunfo, que se descontroló, fue más allá de lo calculado, y en muchos casos se volvió incontinencia.
Los post-progresistas, socialfascistas de hoy empezando por el actual PSOE, exigen la destitución de Teresa Porras, concejal del PP de Málaga, por “falta de consideración a las mujeres” porque afirmó que en la famosa Feria que se celebra estos días en su ciudad “las niñas van con las bragas en la mano”.
“Civismo, que el año pasado las niñas iban con las bragas en la mano para que se le secaran…
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