Hasta bien entrado el siglo XX los españoles se distinguían entre ellos por su origen: clero, hidalgos –“hijos de algo”–, y plebeyos.
Los hidalgos, patricios romanos de su época, llegaron a ser el quince por ciento de la población; en el siglo XIX apoyaron el Carlismo en las actuales comunidades históricas, y en los 1930 muchos pertenecieron a la Falange: dos nacionalismos rivales, pero complementarios.
El número dos de Podemos, Íñigo Errejón, acaba de publicar en “El País” un artículo titulado “Desprecio patricio” donde expone el pensamiento maniqueo de su partido: el enfrentamiento de las “élites”, los “aristócratas”, los despectivos patricios, con los plebeyos, los “excluidos”, “los de abajo”.
Los patricios, los hidalgos, claro, son “los viejos partidos”, que hay que derrocar para “empoderar” a los segundos, que son ellos; aunque, observemos a sus tres jefes…
Siga leyendo aquí y vea a Salas
……..
Home