El movimiento feminista iniciado en el cine estadounidense y copiado en occidente con el lema de #MeToo tuvo una madre, Ruth Bader Ginsburg, que con 86 años es aún uno de los nueve jueces perpetuos del Tribunal Supremo.
Hace 47 años, en 1972, ganó como abogado el primer pleito contra las leyes machistas que impedían a las mujeres acceder a muchos trabajos y cobrar igual en los que ejercían.
En la gala de los Oscar de este domingo competía como documental “RGB”, biografía de esta mujer tras la que estuvo hasta su fallecimiento hace nueve años, Martin D. Ginsburg, su marido: ambos triunfaron en el Derecho pero, como reconoció ella, él fue su estímulo y ayuda.
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