Sin que sea carnaval circulan separatistas catalanes de ambos sexos solos o en grupos con objetos o vestidos amarillos, a veces dando gritos, otras sacando inacabables cintas de la boca, enterrados imitando árboles, a rayas de ese color como antiguos presos, con barras de celdas alrededor de la cabeza…
Figuras grotescas y ridículas con el amarillo como símbolo que demanda la liberación de los políticos autonómicos que dieron un golpe de Estado, cortado por el gobierno tras un discurso de Felipe VI, y ahora juzgados por el Supremo.
Los amarillos están abducidos, recuerdan a los Hare Krishna que aparecen en lugares concurridos cantando mantras con kártalas, sus platillos chillones…
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