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El Tercer Maletín (y 6. Fin). Un cuento chino vasco en seis Capítulos

Juan Ramón Moscad Fumadó 18 Jul 2007 - 09:29 CET
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Finalizamos el relato corto con este capítulo y una opinión de un reconocido psiquiatra.

El Tercer Maletín

Capítulo 6. Final

Posteriormente una carta, con un comunicado escueto, era mandada por los Basagoitia al periódico de turno más influyente y a dos cadenas de radio, una nacional y otra vasca, en la cual se manifestaba lo que les podría pasar a los dos hijos de los políticos del entorno de la organización activista en caso de no devolver sana y salva a Teresa, la sangre más querida en ésos momentos de José María, el gerente de los bidones de acero más famoso de aquellas fechas.

“Siempre queda la duda de si Iñaki les matará en caso de que nosotros le demos la orden, cuando los activistas ejecuten el asesinato, al no pagarles nosotros la cantidad exigida para el rescate”, se decían los dos hermanos Basagoitia por la cabronada, urdidores del contrasecuestro y que no renunciaban ni un pelo a conseguir el objetivo perseguido.

Mikel y José María están hoy a la espera del resultado de su estrategia basada en el contrachantaje a los delincuentes raptores y esperaban que no se frustara.

Del urdido y realizado contrasecuestro de los otros dos hijos encerrados en la bahía ya habían pasado cinco días. De momento, la familia aún no tenía noticias positivas ni esperanzadoras pero sí cada vez más pesadumbre por la duda de cómo se encontraría Teresa.

La policia les ha retirado la ayuda y la protección; los secuestradores de su hija, en cambio, sí que habían mandado de nuevo el ultimátum.

Quedaban diez días para el momento final, que podían prolongarse como si fueran un año entero, y las gargantas dejaban poco paso para tragar la poca saliva que le queda a la familia.

La sequedad de boca estaba comenzando a ser la enfermedad de muchos otros españoles. Nadie quería, ni tampoco tenía agallas, para seguir teniendo paciencia.

Seguramente, los padres de los contrasecuestrados no tenían, en este caso, influencia para parar el secuestro. No había motivos políticos. Sólo importaba el dinero en esta situación y la cercanía de que ocurriera lo no deseado, el gran daño que podrían causarle a José María para el resto de su vida, se había hecho mucho más real.

Todos estaban esperando a que …

Firmado: Kalimotxo

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Extracto de prensa (EL PAÍS)

PREGUNTA:
–Pero, ¿por qué persiste el odio al rival ideológico después de conocerle y se le sigue negando como ser humano?

RESPUESTA:
–Porque estás trabajando con una imagen inducida. En la relación puede haber un odio espontáneo hacia otro, porque nos frustra, pero también cabe asumir odios inducidos: a los cartagineses se les inducía a jurar odio eterno a los romanos. Por eso, cuando uno necesita incorporarse a un grupo, lo mejor es asumir los odios del grupo.

–¿Tú te imaginas que en un grupo de etarras uno dijera: “No, en la guardia Civil habrá de todo…”?

Pues sería suficiente para expulsarle del grupo. Por eso, ¿qué otra manera de asumir el bautizo en el odio que lo que hacen los cachorros de ETA?

(Carlos Castilla del Pino. Psiquiatra. EL PAÍS, 20.7-97)

Juan Ramón Moscad Fumadó

Ing. Técn. Industrial, Diplomado Empresa y Licenciado en CCEE y EE. Valencia. Tutor de Uned de Almansa. Ha trabajado en CTNE Barcelona y en Citesa (Alicante). Desde 1981 trabajó en la Central Nuclear de Cofrentes (Iberdrola) hasta 2014. Ha escrito libros de relatos: «Viajar es un placer, pero, viajar también te escalda» y «Stada Nova: La fórmula» en Editorial Trafford (Canadá), entre otros. Ha editado su CD «OTRAS FORMAS DE AMOR», como cantautor, etc

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