Veamos
el Veredicto del I Concurso de Leyendas de JP SICA. Abril 29, 2008
«Tras hacer el recuento de los votos emitidos a través de la web, y de los votos del jurado, estos son los ganadores del concurso:
Primer premio: La piedra del diablo
Segundo premio: La cabeza cortada que habló
Tercer premio: El borriquillo de las gaseosas»
Pero, además, ha sido el primer premio del Jurado pues el tercer premio era por el número de votos de los lectores.
Y nos ha dado autorización para publicarlo. Y sigue a continuación:
El Borriquillo de las Gaseosas. Por José María Redondo Tortosa.
Entre las muchas singularidades que había en aquel pueblo andaluz, perteneciente a la Comarca de Las Villas, en la provincia de Jaén, estaba la del borriquillo de las gaseosas. Verán ustedes los motivos.
En aquel pueblo había una pequeña fábrica de gaseosas y su propietario tenía un burro, de pequeña alzada y pelo negro, con el que recorría el pueblo vendiendo su mercancía. Le ponía un serón o canastas y dentro varias cajas con botellas, de diferente capacidad, que pregonaba con estentórea voz.
Al burro tenía que llevarlo siempre bien sujeto por las bridas porque el animal era más ardiente que el pico de una plancha; nada más divisar a un borrica comenzaba a dar resoplidos y se encabritaba y si en esos momentos el dueño no lo tenía sujeto, salía corriendo hacia la burra y, claro está, la mercancía iba a parar al suelo quedando echa añicos.
Fueron mchas las veces que tuvo que regresar a la fábrica para reponer la mercancía porque el borriquillo la había tirado.
No había un animal que se llevase más palos que el borriquillo de las gaseosas, que era el nombre por el que se le conocía en el pueblo.
Pero parece ser que le daba igual que lo apalease el dueño porque nada más oler a una burra salía a cuatro pies e intenaba montarla, lo que dificilmente conseguía, unas veces por su pequeña talla, otras porque la hembra no estaba predispuesta y las más porque el dueño de la burra lo espantaba a latigazos.
En una ocasión los amigos le decían al gaseosero: Pero hombre Bastián (Sebastián) ¿Por qué puñetas no te deshaces del borriquillo, si con las botellas que te rompe podrías comprar un pura raza?
A lo que contestaba:
Éste morirá de viejo en mi casa porque es de mi misma ganadería. Todos sabían a que se refería.
La chiquillería, nada más divisarlo, se llevaba las manos a la boca e imitaban los rebuznos de la burra hasta que el borriquillo levantaba las orejas y comenzaba a olfatear, si por casualidad pasaba una borrica y era divisada por el borriquillo, salía a toda pastilla y las botellas iban a parar al adoquinado, mientras el dueño corría detrás para conseguir sujetarlo y, a base de palos, lo podía dominar.
Lo recuerdo con el falo al aire, erecto y casi tocando el suelo pero siempre fuera de su habitáculo, lo que a los chavales nos llamaba poderosamente la atención. Era un animal que se hizo famoso en el pueblo por sus constantes ansias de hembra, a pesar de su pequeña estatura.
Pero a pesar de que esto ocurría hace más de 50 años, todavía se le recuerda y en las tabernas, entre vaso y vaso de vino haciendo la «liga», la frase «Este es más caliente que el borriquillo de las gaseosas» sigue utilizándose para adjudicársela a aquellos que presumen de ser muy «machos».
!!Santa Verga del pollino, Patrona del burro fino!!
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Hubo un comentario al post de un tal Sarapioca el 14 de Marzo de 2008 a las 13:33.
Graciosa la historia de este cuadrúpedo, y que con tanta gracia narra su autor.
Habría que ver el comportamiento de su dueño, a la vista de su expresión, no seria como la del burro, al fin este era racional, pero en la forma en que se expresó, posiblemente se llevaría algún que otro latigazo en compensación a los que éste dio al burro.
De todas formas en esa comarca, debían haberle hecho un monumento, no al dueño, si no al burro, como buen garañón, aunque sin alzada.
Enhorabuena Señor José Maria.
http://www.jpsica.com/concurso1
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