Adhesión del Arzobispo de Valladolid:
Me es muy grato dirigirme a los habitantes de Almansa que desean homenajear a nuestro querido Don José Delicado Baeza, Arzobispo, Emérito de Valladolid. Es muy justo ese gesto de sus paisanos, pues don José es persona grata, fiel, con fe firme, que ama al Señor y a los hermanos, sin alharacas, de manera sentida. Tuve la dicha de que estuviera en mi ordenación episcopal en Burgo de Osma y, más tarde, tenerle como Arzobispo en mis años de obispo de Salamanca. En Valladolid nos recibía en tantos encuentros, haciendo de testigo bueno de cuanto en esta tierra ha ido haciendo la Iglesia por los seres humanos.
Más tarde, he sido su sucesor en la sede vallisoletana, y ahí está como hermano mayor y padre que ayuda con su presencia y su oración, dispuesto a servir en todo cuanto puede. Gracias a Dios, su salud es buena y los vallisoletanos pueden seguir gozando de su persona como Arzobispo Emérito.
Los hombres y mujeres de Almansa pueden estar orgullosos de Don José Delicado. Aunque es parco en alabanzas, yo sé que está orgulloso de haber nacido en esta hermosa Villa, de haber sido bautizado y ordenado sacerdote en ella; de que su ordenación episcopal tuviera lugar también en Almansa. Aún en su discreción, estos acontecimientos fundamentales de su vida no oculta D. José que sucedieron en Almansa. Pasa lo mismo que con su castillo: está ahí, no es posible no darse cuenta de esa belleza.
Don José ha sido 27 años Arzobispo de Valladolid; por esta Iglesia ha entregado su vida; en ocasiones ha recibido ultrajes y juicios injustos, inmerecidos y que no responden a la realidad, pero su ejemplo de sencillez y pobreza conmueve a quienes miran más allá de los impactos mediáticos. El tiempo da la razón a quien la tiene. En todo caso, es más grande el cariño y el reconocimiento que la gente de Valladolid le profesa. Yo me quiero unir a ese cariño y reconocimiento, ahora que sus paisanos desean hacerle este sencillo homenaje. Don José es persona que merece mucho la pena, como hermano, obispo y testigo de la fe.
+ Braulio Rodríguez Plaza, arzobispo de Valladolid
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EL OBISPO DE TUI-VIGO
JOSÉ DIÉGUEZ REBOREDO
ADHESIÓN DE LA DIÓCESIS DE TUI-VIGO AL HOMENAJE QUE LA CIUDAD DE ALMANSA TRIBUTA AL ARZOBISPO EMÉRITO DE VALLADOLID, DON JOSÉ DELICADO BAEZA.
Con mucho gusto me uno con esta Comunidad Diocesana al tan merecido homenaje religioso y civil que la ciudad de Almansa va a tributar, en fechas próximas, a uno de sus hijos más ilustres, Don José Delicado Baeza, Arzobispo emérito de Valladolid, que presidió como Obispo esta diócesis de Tui-Vigo de 1969 a 1975.
Conmigo se adhieren también especialmente a dicho homenaje el obispo emérito de esta diócesis y sucesor de Don José Delicado, Don José Cerviño y Cerviño, y el Obispo emérito de la diócesis de Calahorra- Logroño y La Calzada, Don Ramón Búa Otero, que fue sacerdote colaborador muy directo de Don José Delicado, cuando era obispo de Tui- Vigo.
A pesar de los años transcurridos desde que Don José Delicado dejó esta diócesis de Tui-Vigo, es fácil constatar el aprecio de sacerdotes y fieles a su persona, y el reconocimiento de su total dedicación como Pastor. La renovación espiritual, pastoral y de estructuras, con la creación de nuevas parroquias y arciprestazgos al servicio de una pastoral de conjunto, que emanaba de las fuentes del Concilio Vaticano uy del Concilio Pastoral de Galicia, fueron sin duda pilares básicos en la trayectoria del entonces joven, evangélico, competente y dinámico Obispo.
En el Boletín Oficial del Obispado de Tui-Vigo, Mayo de 1.975, ha quedado reseñado: “Se nos va el Sr. Obispo.
Ciertamente preveíamos que su pontificado entre nosotros no iba a ser muy largo, pero nunca supusimos que pudiera ser tan corto. Un pontificado corto, en verdad, pero luminoso. Corno una estrella fugaz. Los surcos quedan abiertos. La semilla, echada, por su cordialidad en el trato, por su mirada viva, por su sonrisa limpia. No es hora de contabilizar empresas y actuaciones realizadas. El Señor será quien lo pese y lo mida. Y lo premie.
Lo que importa es la lección que aprendimos de un Pastor que, caminando delante de sus ovejas, nos enseñó a enamorarnos de Jesucristo, a estar siempre disponibles al servicio de la Iglesia y a tener un deseo ardiente de “trabajar hasta el fin”.
Cuando Mons. Cerviño Cerviño tomaba posesión y se hacía cargo de esta diócesis de Tui-Vigo no dudaba en afirmar: “Vengo para continuar la tarea de un Obispo dotado de excepcionales cualidades de Pastor, Mons. Delicado Baeza, a quien la Santa Sede ha querido trasladar a la Silla Metropolitana de Valladolid. En los cinco largos años de gobierno pastoral de esta Diócesis, había logrado penetrar en el alma de este pueblo, con el que se había fundido; conocía sus problemas y realidades; y con la colaboración valiosa de sacerdotes, religiosos y seglares trataba de dar una respuesta pastoral adecuada a las exigencias de los tiempos.
Mantener el mismo ritmo en el avance pastoral, es un riesgo al que se ve sometida ahora esta comunidad diocesana”. (21-06-1975).
¡Don José Delicado Baeza, arzobispo emérito de Valladolid, muchas gracias por su testimonio, por sus años de magisterio y por sus años de buen hacer pastoral en esta diócesis de Tui-Vigo! ¡ENHORABUENA!
Vigo, 15 de Abril de 2009
José Diéguez Reboredo, Obispo de Tui-Vigo
José Cerviño Cerviño, Obispo emérito de Tui-Vigo
Ramón Búa Otero, Obispo emérito de Logroño
Anécdotas.
1. D. José Delicado al venir a esta diócesis vendió el Mercedes del obispado y se compró un Diane-6. “Se cuenta” que estando con el Sr. Nuncio, éste le dijo: No sé de ningún obispo que andando en mercedes haya tenido algún accidente. Así que ande con mucho cuidado.
2. Viaje de Madrid-Vigo. Cuenta el sacerdote que acompañaba a D. José Delicado una noche: Viajábamos en el mismo departamento de literas. D. José enseguida estableció conversación con los que viajaban en las literas. Poco a poco, al enterarse que allí estaba un obispo, cada vez se fue acercando más gente y se hizo una agradable conversación de pasillo. Fue una verdadera evangelización. Un joven que estaba entre la gente del grupo le decía al sacerdote que viajaba con José Delicado:” No creía que hubiera obispos así”.
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