(Cuento de Antonio Jesús Florido Barrera, mi hijo de 9 años).
El primer día en el colegio fue muy difícil. Al llegar al cole Jack se tropezó con las escaleras y le tuvieron que llevar a la enfermería y lo peor de todo es que se dobló la pierna y no pudieron venir porque su madre estaba en el trabajo y como su hermana jessie estaba enferma su padre no podía perderla de vista y no podía recogerlo.
Al llegar a casa Jack no dijo ni pío porque estaba enfadado de que a él nunca le echaran cuenta. Jack dejó la mochila tirada en el suelo y se sentó rápidamente en la mesa, almorzó muy callado y en cuanto terminó se levantó como una llama de la mesa y se fue corriendo a su cuarto sin decir nada, hizo los deberes estresado porque eran muy difíciles.
Al rato se hizo de noche y entró Jessie para decirle que ya era la hora de comer y entonces, por la ventana apareció un duendecillo que les dijo que si querían montar en su tren mágico y ellos aceptaron. Anduvieron hasta el más allá y por fin llegaron y se parecía a los trenes de juguete que tenían en su casa. Se montaron y en ese mismo momento despegó, era fantástico ver los paisajes desde lo alto pero en ese momento el duende los encadenó y los ató en ese vagón y quién sabe dónde se los llevó.
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